APLICACIÓN DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
En esta era de abundancia - al servicio de la verdad plena del hombre
Capítulo 23
El Poder Monetario Reside en los Bancos
El poder legislativo tiene su sede en los Parlamentos, dado que es ahí donde las leyes son discutidas y votadas.
El poder ejecutivo reside en las oficinas ministeriales, dado que son ellos, los Presidentes o Primeros Ministros y sus gabinetes, quienes toman las decisiones a ser ejecutadas por los servidores civiles.
El poder judicial reside en las cortes, dado que es en ellas donde los jueces ejercen sus obligaciones.
Y ¿dónde reside entonces, el superpoder, el poder monetario?
El poder monetario reside en los bancos. Es ahí donde el crédito financiero es creado y cancelado.
Es cuando un banco otorga un préstamo, ya sea a un industrial, ya sea a un comerciante o a un gobierno, que el nuevo crédito financiero es creado. El banquero acredita la cuenta del prestatario con el préstamo otorgado, tal como si el prestatario lo hubiese depositado personalmente en su cuenta. Pero el prestatario no llevó ni realizó ningún depósito de dinero, ya que él llegó al banco para obtener un dinero que no tenía.
Ahora el prestatario será capaz de emitir cheques de una cuenta que no tenía cuando entró al banco, pero que ahora ya tiene.
Sin embargo, ninguna cuenta de ningún cliente del banco ha sido reducida. Es pues una cuenta más que se añade a las otras cuentas ya existentes. La suma de los créditos en las cuentas totales del banco ha sido incrementada por la cantidad de esta nueva cuenta.
Hay, por tanto, un incremento en el crédito financiero, dinero reciente que será puesto en circulación mediante los cheques que el prestatario emitirá sobre este nuevo crédito.
Al contrario, cuando el prestatario viene a pagar el préstamo (crédito que ha sido previamente solicitado) se reduce en concordancia, la cantidad de crédito en circulación. La cantidad total de sangre en la vida económica es así reducida por la misma cantidad.
Una simple operación contable, hecha con nada más que el trazo de una pluma, ha creado el crédito financiero. Otra simple operación de la misma naturaleza destruye el crédito cuando se paga el préstamo.
Es fácil darse cuenta que si durante un periódo de tiempo dado, el total de los préstamos exceden el total de los pagos, esto pone más crédito en circulación que cuando es cancelado. Al contrario, si el total de los pagos excede el total de los préstamos, esto causa un período de reducción del crédito en circulación.
Si el período de reducción persiste, el cuerpo económico en su totalidad resulta afectado: a esto se llama una crisis – crisis causada por la restricción del crédito.
Estos períodos de incremento o reducción en el crédito no se deben a la mera casualidad, sino a la acción de los bancos. Los años de vacas gordas o de vacas flacas no son debido a causas naturales, se deben a la tasa de creación o cancelación del crédito.
Dado que el prestatario debe devolver más de lo que se le prestó a causa del interés, que se le exige, necesita sacar de la circulación más dinero del que ha puesto. Por tal motivo debe retirar de la circulación dinero extra del que ha sido puesto por otros prestatarios. Como todo nuevo crédito procede del banco, bajo la condición de regresar más dinero que el total de los préstamos, otros también deben pedir prestado siguiendo a los primeros prestatarios. Los últimos tendrán aún más dificultades para pagar sus préstamos dado que necesitan encontrar más dinero del crédito que se encuentra actualmente en circulación, que ya ha sido reducido por la cantidad de dinero que el primer prestatario tuvo que pagar en intereses.
Esta cadena continúa de la misma forma para los siguientes prestatarios y, con el tiempo, algunos no podrán pagar los préstamos. Entonces los bancos restringen los préstamos, lo cual reduce la vida económica en su totalidad. Pero los bancos culpan de esta situación a la población, que sufre por ello.
Para tener el flujo de crédito requerido para la vida económica, la cadena de préstamos tiene que comenzar de nuevo, dándole nacimiento a una cadena de endeudamiento cada vez mayor.
Una herramienta del superpoder
El sistema bancario actual es el instrumento utilizado por el superpoder monetario para mantener su supremacía sobre las naciones y sus gobiernos. Los bancos son apoyados en todo esto por la ridícula regla político – financiera que ata la distribución del poder adquisitivo al empleo, en una producción que requiere cada vez de menos y menos empleados para proveer los bienes necesarios para la vida.
Uno no debe concluir de todo esto que su banquero local es parte de esta dictadura. Él es únicamente un subordinado quien ni siquiera está consciente de que cada vez que registra un préstamo en los libros del banco, está creando crédito y que los pagos del mismo están destruyendo o cancelando dichos créditos.
Tampoco es él quien dicta las restricciones de crédito que vuelven anémica la vida económica. El únicamente actúa de acuerdo a las órdenes que recibe, sin pensar o preocuparse siquiera por las consecuencias.
Es posible escuchar a algunos estudiosos negar que el volumen del crédito en circulación dependa de la acción de los bancos. Son estos intelectuales, cuya resistencia es obvia, quienes representan un apoyo invaluable al superpoder a través de su ignorancia – (si es realmente ignorancia de su parte o se trata de intereses que los atan o a través de su confabulación con un poder que puede otorgarles fáciles promociones).
Los banqueros de la clase alta, por otro lado, saben muy bien que el crédito financiero, que forma la mayoría del dinero moderno, es creado y cancelado en los libros de los bancos.
Un distinguido banquero británico, el Honorable Reginald McKenna, una vez canciller británico de Exchequer (el equivalente al Ministro de Finanzas de Canadá o al Secretario de Estado en los Estados Unidos de Norteamérica) y presidente del Banco Midland, uno de los Cinco Grandes (los cinco bancos más grandes de Inglaterra) asistió a una reunión general anual con los accionistas del banco, el 25 de enero de 1924 y dijo (como se registró en su libro, Post – War Banking): "Me temo que al ciudadano ordinario no le gustará saber que los bancos pueden, y que de hecho lo hacen, el crear y destruir el dinero. La cantidad del dinero en existencia varía únicamente con la acción de los bancos al incrementar o decrecer los depósitos y las compras bancarias. Nosotros sabemos cómo es que esto se efectúa. Cada préstamo, deuda o compra bancaria crea un depósito y cada pago del préstamo, deuda o venta bancaria destruye un depósito".
Habiendo sido también Ministro de Finanzas, McKenna sabía muy bien en dónde residían los dos más grandes poderes – el poder de los bancos y el de la soberanía del gobierno del país. Y fue lo suficientemente franco para declarar lo siguiente, que es poco usual entre los banqueros de su nivel: "Ellos (los bancos) controlan el crédito de la nación, dirigen las políticas de los gobiernos y tienen en la palma de sus manos los destinos de los pueblos".
Esta es una declaración que está en total concordancia con lo que el Papa Pío XI escribió en su Carta Encíclica Quadragesimo Anno, en 1931: "Su poderío llega a hacerse despótico como ningún otro, cuando, dueños absolutos del dinero, gobiernan el crédito y lo distribuyen a su gusto; diríase que administran la sangre de la cual vive toda la economía, y que de tal modo tienen en su mano, por decirlo así, el alma misma de la producción, para que nadie se atreva a respirar siquiera contra su voluntad".
Capítulo 24
El Líder Liberal Mackensie King dijo en 1935
"Una vez que una nación otorga el control de su divisa y crédito, no importa quien haga las leyes del país. La usura, una vez en control, destruirá cualquier nación. Hasta que el control de la emisión del dinero y del crédito le sea restablecido al gobierno y reconocido como su responsabilidad más conspicua y sagrada, cualquier charla sobre la soberanía del Parlamento y sobre democracia es ociosa y fútil."
La elección de 1935
En el otoño de 1935, Canadá estaba pasando por una elección federal. El Gobierno Conservador del Señor Bennett estaba llegando a su quinto año. La Gran Depresión que dio inicio en 1929 seguía rampante.
Esta crisis no se debía únicamente al Partido Conservador. Era una crisis mundial que alcanzó a las naciones occidentales sin importar los regímenes políticos ni los partidos en el poder. En Canadá, comenzó bajo el Gobierno Liberal de Mackensie King y fue debido a esta crisis que los electores reemplazaron a los Liberales por los Conservadores en las elecciones de 1930. Cuando la gente está descontenta cambia al partido en el poder.
Sin importar cuáles fueran los ataques de los oradores Liberales contra los Conservadores, Mackensie King sabía perfectamente bien que la Depresión no se debía al partido en el poder. Sabía perfectamente bien que la Depresión había tenido su origen en la restricción del crédito bancario, provocando la escasez del dinero en circulación. Estaba muy consciente del hecho de que un mecanismo adecuado para la emisión del crédito, buscando los intereses de la gente, podría proveer a la población de todo el dinero requerido para responder a sus necesidades.
Más aún, Mackensie King había escrito previamente un libro, Industry and Humanity (Industria y Humanidad), publicado en 1918, un año antes de su elección como líder del Partido Liberal de Canadá. Había escrito en ese libro, entre otras cosas: "El dinero consiste solamente en cifras acuñadas en metal, impresas en papel o escritas en los libros de los bancos." ¿Por qué entonces dejar que toda una nación se sumiera en una depresión por causa del control viciado de dichas cifras?
Mackensie King entendía la importancia de este hecho. Por tanto, justo al inicio de la campaña electoral, en 1935, hizo declaraciones sobresalientes, como líder de su partido:
"Una vez que una nación otorga el control de su divisa y crédito, no importa quien haga las leyes del país. La usura, una vez en control, destruirá cualquier nación. Hasta que el control de la emisión del dinero y del crédito le sea restablecido al gobierno y reconocido como su responsabilidad más conspicua y sagrada, cualquier charla sobre la soberanía del Parlamento y sobre democracia es ociosa y fútil."
"El Partido Liberal cree que el crédito es una cuestión pública y no del interés de los banqueros únicamente, sino concerniente en forma directa a cada ciudadano. El Partido Liberal se declara a sí mismo a favor del establecimiento inmediato de un banco nacional constituido para el control de la emisión del dinero en términos de las necesidades públicas. El flujo del dinero debe estar en relación con las necesidades domésticas, sociales e industriales del pueblo canadiense."
Los intereses del monopolio del dinero están en franca contradicción con el bienestar de la gente. Mackensie King también sabía eso, pero aparentemente determinado a desafiar su dominio financiero, enfáticamente declaró, hablando en Saskatoon:"Si mi partido es reinstalado en el poder haremos nuestra una buena política monetaria tal, que se dará la más grande batalla entre el poder del dinero y la gente de Canadá, como no se haya visto jamás."
Después de la elección
Los resultados de la votación, emitidos el 14 de octubre de 1935, le dieron al Partido Liberal una mayoría sin precedentes en la Casa de los Comunes. En una declaración difundida por los medios en la noche de su victoria Liberal, Mackensie King reiteró su compromiso de cortar con la dictadura de las finanzas: "La elección se debe al punto de vista de los Liberales que ven al crédito como un asunto público y no del interés de los banqueros únicamente, sino algo que concierne a cada ciudadano.
Es un claro veredicto contra la posesión privada y el control de un banco nacional y a favor de un banco nacional debidamente constituido para el control de la emisión de la divisa en términos de las necesidades públicas. No puede haber ningún error al exigir que se restaure al gobierno de Canadá el control sobre el crédito y la emisión de su moneda.
En la medida en que la campaña prosiguió, el asunto del control, por parte del pueblo, de todas las funciones del gobierno a través de sus representantes en el Parlamento, y no por ningún otro poder, se hizo cada vez más claro. El electorado ha declarado que un ministro responsable, y no la economía organizada ni el poder monetario internacional, debe controlar todos los asuntos de Estado".
¿Por qué Sr. King?
Estas palabras permanecieron tan claras justo antes como después de la elección: la tiranía financiera debe detenerse, la gente debe obtener, de un banco que realmente le pertenezca, todo el dinero requerido para poner la productividad de la nación al servicio de sus necesidades domésticas, sociales e industriales.
Uno puede preguntarse por qué, después de tales declaraciones tan claras y reiterativas, no se tuvo un seguimiento por parte del líder Liberal; y, por qué, incluso con el Banco de Canadá completamente nacionalizado, la gente no fue capaz, y no lo es aún, de obtener los medios económicos totales para lograr que sus posibilidades físicas disponibles sirvieran a sus necesidades públicas y privadas. ¿Por qué, una vez en función, Mackensie King inmediatamente nombró como Ministro de Finanzas al presidente del Banco Barclay Internacional, el Sr. Charles Dunning, quien ni siquiera era un miembro del Parlamento y tampoco había participado en la elección? ¿Quién le impuso esta elección a Mackenzie King?... Por tanto, aún estamos esperando hoy día presenciar "la más grande batalla entre el poder monetario y la gente de Canadá, como no se haya visto jamás."
El artículo previo fue escrito por Louis Even en 1958. En otro artículo que escribió en 1952 el Sr. Even revela información muy interesante sobre el mismo tema. He aquí la conclusión de dicho artículo: Estas declaraciones de Mackenzie King crearon una sensación atrás en los años 1935, al menos en los círculos informados sobre la dictadura del dinero y del crédito. Años más tarde, una australiana que estaba de visita en Canadá, la Sra. Bearne, pidió y obtuvo una entrevista con el Primer Ministro Mackenzie King. Ya en confianza por la afabilidad del Primer Ministro, ella le inquirió: ¿Puedo hacerle directamente una pregunta sin formalidad alguna?
Mackenzie King: Por supuesto señora
Sra. Bearne: Sr. Primer Ministro, hay muchos ciudadanos en Australia y ciertamente en todos lados, que se quedaron asombrados en 1935 cuando supieron sobre su declaración sobre el control del dinero y del crédito y la necesidad de regresarle este control a la nación si se quiere una verdadera democracia. Nos decíamos a nosotros mismos: "Al fin, he aquí al Primer Ministro de una nación de la Comunidad de Naciones Británica que pondrá a temblar a la dictadura que ha hecho tanto daño a todo el universo civilizado." Ya estábamos aclamándolo como el más grande estadista de los tiempos modernos. ¿Por qué nuestra esperanza no se ha cristalizado todavía?
Mackenzie King: Señora, hacemos lo que podemos
De acuerdo a la presión
Mackenzie King sabía pero "no podía" o pensaba que no podía. ¿De dónde venía la oposición, sino de aquellos que disfrutaban del control del dinero y del poder que éste otorga? ¿De qué apoyo o de qué presión careció el Sr. King para realizar su cambio, sino el apoyo y la presión de una población informada que deseaba liberarse a sí misma?
"Los Gobiernos actúan de acuerdo a la presión ejercida sobre ellos", dijo el presidente Franklin D. Roosevelt.
Uno puede lamentar el que las figuras públicas sepan, pero no actúen en consecuencia, pero también debemos admitir que los ciudadanos de las naciones que pretenden ser democráticas no han hecho su parte todavía. Es esta observación la que guía a los Misioneros del periódico San Miguel en su acción.



