"El olvido o la negación de la realidad no contribuye a mejorar la vida; al contrario, la deshumaniza."
Ya están dadas todas las condiciones para la gran persecución a la Iglesia de Cristo, es decir a Cristo mismo. ¿Exageración? ¿Visión unilateral? ¿Teoría conspirativa? Pues, nada de eso. Simplemente, es cuestión de ver objetivamente los hechos para darse uno cuenta de cómo ciertamente están dadas todas las condiciones que desatará la gran y general persecución de estos tiempos contra todo lo que se llame y sea cristiano. Visto la generalización del mal, esta persecución ha de ser posiblemente más feroz, cruenta y generalizada de las que conozca la historia.
Aunque pocas sean las noticias que lleguen por los canales habituales sabemos muy bien que implacable y muchas veces cruenta es la persecución a los cristianos en varios países musulmanes y en regiones de la India.
En Occidente, Europa y los Estados Unidos de América, han olvidado que el cristianismo está en las raíces de su civilización, que la inspiración de sus padres fundadores era cristiana y que el cristianismo ha sido en la historia de occidente el promotor y sostenedor de los grandes valores como la igual dignidad de las personas, la libertad de fe como base de otras libertades y que, como recordaba el Papa, la visión trascendental de la persona humana constituye el tesoro más precioso de la herencia europea y también americana.
Hoy se marcha a contracorriente de los valores cristianos que habían sido asimilados por Occidente y se niega la protección y la integridad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural y también se niega y amenaza a la familia fundada sobre el matrimonio, el único posible: entre un hombre y una mujer. Estamos ante el desatino antropológico en el que se abandona la concepción del hombre dotado de una naturaleza específica dirigida a un fin para sustituirlo por la ideología de género. De ello se deriva lo que se ha dado en llamar nuevos paradigmas. Nuevos paradigmas de familia, de género, de derechos humanos (derecho a abortar, por ejemplo), de salud, de religión, etc. En el fondo todos eufemismos (suavizar la verdad) que no son nada más que la perversión de la moral natural, de la verdad y del mínimo sentido del derecho (hasta los romanos reconocían el derecho del nascituro como persona). ¿Para qué todo esto? Para instaurar un "nuevo orden" mundial. Para ese nuevo orden la fe cristiana y católica, en particular, es la enemiga. En el fondo el enemigo es Cristo mismo. Por eso también los ataques más violentos son contra la Iglesia Católica y ahora directamente contra la persona del Papa.
Antes de ir a los hechos comencemos con una pregunta: ¿No llama la atención que en todas partes del mundo se estén aprobando leyes –que son copias unas de otras- contra la vida, contra la familia y contra la moral y que se quiten crucifijos so pretexto que ofende a las conciencias y a otras creencias y se arguya que la religión es cosa privada? Y ¿no es asombroso que en todas partes cuenten con el apoyo y la promoción unánime de los grandes medios de comunicación y de cultura o sea de la prensa, de la televisión y del cine y de libros de todo tipo y también de poderosas fundaciones y de la misma Naciones Unidas? ¿No causa estupor, por decir poco, que de un delito se haga ahora un derecho?
Vayan aquí algunos ejemplos:
Contra la vida: Con la anuencia de gobiernos nacidos de ideologías aparentemente opuestas (liberales y socialistas) se aprobaron primero leyes que favorecían el aborto, despenalizándolo en algunos casos, hasta llegar ahora a que de delito que era se vuelve un derecho (esto acaba de ocurrir en España). Es decir, que se ha pasado de un delito (abominable, lo llamaba Juan Pablo II) a un derecho y si es un derecho quiere esto decir que si alguien, defendiendo a la vida humana y a la más débil de todas, va contra ese pretendido derecho, ese sí, según la ley positiva comete un delito. Otro tanto está ocurriendo con la llamada eutanasia que es la eliminación lisa y llana de una vida porque alguien lo pide o juzga que ya es suficiente lo que ha vivido o sobrevivido y debe morir. En Bélgica se está vendiendo un kit para la eutanasia en farmacias.
Contra la moral y la familia: La UNESCO pretende poner en curso unas directrices para convertirse en normativas de la enseñanza (algunos países como México están en ello) de iniciación a niños de 5 años en la masturbación y dar razones para abortar (no para no abortar) a los niños de 12 años.
En manuales oficiales para la educación de los niños, en España y Ecuador, ya se los incita a la masturbación y a tener experiencias homosexuales. Esto en el marco de la llamada "educación para la ciudadanía", en la que se ataca a la religión y se impone la inmoralidad de una presunta moral y donde se cercena el derecho de la patria potestad, que es el de los padres a educar a sus hijos según principios morales.
No habrá victoria, no habrá "nueva primavera" a no ser que un número suficiente de católicos viva su fe
Por ley se equiparan uniones de homosexuales a matrimonios, y al equiparárseles el paso siguiente, que ya ha sido dado, es la adopción de niños por homosexuales. Como se ha dicho: adopción de niños por homosexuales equivale a futura pederastia. Si algún juez se opusiera corre el riesgo de ser removido de su cargo y cualquier ciudadano de a pie que criticara u opusiera, no ya un principio religioso sino el mero sentido común, sería acusado de homofobia con todo lo que ello pueda implicar en acción penal.
Contra la libertad de religión: En Cataluña los ayuntamientos (municipios) son los que otorgan o pueden quitar licencias para reuniones públicas. Es decir, que la reunión de la asamblea dominical de la Misa –para poner un ejemplo- o una procesión o una mera salida comunitaria al campo puede ser revocada en cualquier momento por la autoridad civil. Se ve cómo así se está preparando y abonando muy bien el terreno para la persecución religiosa. En Canada a través del "Bill C 38" (The civil marriage act) que llevo a añadir en el código penal de las provisiones de odio (Criminal Code of Canada Hate provitions) se considera a la Biblia en algunas provincias como documento de odio, ya que entre otros textos podemos encontrar en 1 Cor. 6 9-10 que "« No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios. »
Persecución actual y futura: A los médicos cristianos, igual que a los farmacéuticos, les está vedada la objeción de conciencia en casos de abortos o en ventas de abortivos.
Como en otros países de Europa con leyes ya sancionadas, en Italia está en pleno debate, con probabilidades de aprobación, la legislación contra lo que llaman delito de homofobia. En términos prácticos quiere decir que nadie puede opinar que la homosexualidad es un desorden y va contra natura, ni siquiera defender al matrimonio, el único posible de hombre y mujer, porque eso se lo considera discriminatorio y podría llegar a ser condenado a fuertes multas y a prisión como ya ocurrió en Bélgica con un obispo y en Suecia con un pastor luterano. Y así se llega al ridículo, como existen en España, de formularios oficiales donde en lugar de padre y madre figuran "progenitor A" y "progenitor B". Verdaderamente, si todo esto no fuera trágico sería cómico. Pero, no lo es.
En el mismo sentido, la BBC emitió una circular interna en la que pide que no se pronuncien los términos "padre" y "madre". El Ministerio de instrucción pública inglés pide a los maestros que inviten a los alumnos a no referirse a sus padres como "papá" y "mamá" porque eso haría sentir discriminados a los niños que han crecido en familias con dos "papás" o "mamás". El absurdo de la negación de la naturaleza una vez puesto en marcha no tiene límites.
Ante el ataque a la vida, a la familia, a la libertad de religión, a la moral cristiana y la misma moral natural y hasta al mínimo sentido común, ¿la Iglesia no ha de decir nada? Ciertamente que debe hablar, pero al hacerlo sabemos ya que habrá cárcel. Por eso, por todos los medios quieren primero llevar a la religión al ámbito privado, prohibiéndole manifestarse públicamente sobre estos o cualquiera otros temas de implicancias morales o de defensa de la libertad religiosa. De ese modo tendrán las manos sueltas para cometer sus tropelías y cerrar el círculo demoníaco de perversión y destrucción de la sociedad. Cuando se alzare una voz profética o magisterial para denunciar estos crímenes será esa acallada, amordazada y encarcelada.
Cualquier observador imparcial ha de notar que todo va muy deprisa. Falta poco, muy poco para la persecución sistemática a gran escala y hasta el final. ¿De dónde viene la persecución? Los instrumentos ejecutores son los gobiernos –en sus tres poderes- que siguen idénticas políticas, las que –a su vez- responden a un sistemático plan de eliminación de todo lo cristiano en la vida, primero pública y luego privada. Por eso, los ataques van dirigidos contra la institución más fuerte en el ámbito cristiano que es la Iglesia Católica y contra la figura del Papa y del Magisterio hasta acabar con ellos.
Por encima de los gobiernos nacionales están los organismos supranacionales como las Naciones Unidas y en concreto UNICEF, UNESCO que son sus ramas ejecutoras y promotoras de tales políticas.
No es más un secreto que detrás de las Naciones Unidas y de la Unión Europea, está el proyecto de gobierno mundial único que ya está cancelando las soberanías nacionales.
En definitiva, hay ejecutores en las distintas ramas de la acción humana en un plan que se ha venido desarrollando desde hace muchos siglos atrás y ahora estamos entrando en una etapa final. Ningún grupo humano, ninguna mente humana puede ser tan inteligente ni tan preparada como para haber alcanzado lo que está a punto de alcanzar no en una generación sino en muchas. El plan, hay que decirlo, es diabólico.
Que la persecución va contra todo lo cristiano, contra Cristo mismo, no debería ser ya más motivo de dudas.
Se cierra el círculo, la serpiente está a punto de morderse la cola. Los agentes de las tinieblas avanzan y el resto del mundo está como narcotizado y ausente. Ante esta realidad, a los creyentes nos cabe oponernos con nuestros argumentos y en defensa de nuestras convicciones, pero -antes y por sobre todo-rezar y mucho para que el Señor nos prepare para la batalla, el Espíritu Santo nos dé la fortaleza necesaria y, en medio de la confusión general, nos ilumine. A los católicos aferrarnos al Rosario, renovar nuestra consagración al Corazón Inmaculado y al Sagrado Corazón, intensificar nuestra adoración al Santísimo. A los demás hermanos de buena voluntad, de recta moral, los acompañamos con nuestras oraciones para que tampoco ellos claudiquen.
Conclusiones
En esta era de sistemas dictatoriales y regímenes totalitarios, de perdida de fe, de apostasías, de crímenes y desconsuelos, debemos dar testimonio de nuestra esperanza.
Quiero guiar estas conclusiones, tomando las palabras de un respetable periodista Francés André Frossard, que era un joven hebreo, ateo, el nos dice: "Desde hace cuarenta años, desde cuando "me hice Católico" sin haberlo buscado ni siquiera deseado, trato de convencer a mis hermanos en la fe (y sobre todo a los sacerdotes, teólogos y obispos) de una verdad elemental y demasiado olvidada: que cuando se sabe que hay otro mundo, que la vida continúa eternamente, hay que decirlo. Cuando se sabe que no hay ni habrá en la tierra otra esperanza para el hombre fuera de la esperanza Cristiana, hay que decirlo. Si no sabéis esto, ¿qué es lo que predicáis? ¿De qué eres maestro? ¿Qué buena noticia es la que anunciáis a los pobres?
Es un hecho objetivo el que sólo la Iglesia puede presentarse como banco de la esperanza, de la vida y de la vida eterna.
En estos tiempos, quien acude a la ortodoxia, aunque sea postconciliar, corre el peligro de ser sospechoso de varias culpas: conformismo, cerrazón mental, superficialidad, ausencia de fantasía creadora….
Estamos asistiendo en realidad al curioso equívoco por el que hoy es considerado "valiente" quien se adecua al conformismo del momento, a las modas que impone el mundo. Y, sin embargo, hoy lo que se necesita es más coraje para hacer frente a las modas y leyes perniciosas, que tratan de restarle adeptos a la Iglesia de siempre.
Dolorosamente y encima de los ataques que recibe, casi siempre los Católicos nos interrogamos si la Iglesia colma todos nuestros anhelos —pero ¿nos preguntamos si satisfago yo los anhelos de la Iglesia? Siempre decimos "La Iglesia debería", y raramente nos damos cuenta de que lo correcto sería, en todo caso, "Yo debería".
En los últimos meses el Papa nos ha exhortado en repetidas ocasiones a tomar conciencia de la necesidad de formarnos en la fe, a tomar mayor conciencia de la grave necesidad de adquirir una formación doctrinal sólida y profunda en las verdades de la fe y de la moral católicas. Con esta formación, junto con una intensa vida de oración y un esfuerzo sincero por ser santos, seremos capaces de vivir nuestra condición y misión de católicos en un mundo que se presenta cada vez más hostil al Evangelio.



