Conversaciones entre madre e hija
El 99% de la población somos como las ovejas destinadas al esquileo en los tiempos de paz y al exterminio en tiempos de guerra. Los políticos y los burócratas son los perros guardianes. Los propietarios de la granja son la élite mundial financiera.
Hija: Madre, el mundo es tan bonito. Disfrutamos los lujos que ni muchos reyes hubieran podido desear. A ellos les entretenía un bufón y un bardo. Solían tener frío y les colocaban los dientes de madera. Nosotros tenemos de todo. ¿Por qué se nos hace tan difícil vivir?
Madre: Tienes razón. Vivimos en la era de la abundancia. Podemos producir tantos alimentos y otros bienes multiplicables que podrían satisfacerse todas las necesidades primarias de toda la población mundial.
H: Sí, sin embargo, delante del puesto de los plátanos que se están pudriendo hay un hombre que se muere de hambre.
M: ¿Por qué precisamente los plátanos podridos?
H: Porque estos plátanos ya no encuentran un comprador y aun así son inaccesibles para el moribundo.
M: Entiendo. Ahora te lo voy a explicar. La distribución (repartimiento) de los bienes multiplicables es defectuosa. Ese hombre se está muriendo porque no tiene dinero. Si satisfacer las necesidades depende de poseer dinero, y sabiendo a la vez que tenemos los bienes en abundancia, eso significa que la distribución del dinero se está produciendo de forma deficiente.
La situación es absurda. Esta historia continúa. Dos monos comiendo los plátanos de un árbol estaban reflexionando si el hombre era más inteligente que ellos. Para averiguarlo uno de los monos se fue a la ciudad. A la vuelta manifestó: el hombre no es más inteligente que el mono ya que he visto a un hombre muriéndose de hambre, sentado al lado de un puesto lleno de plátanos.
H: ¿Podemos cambiarlo?
M: Por supuesto. Las leyes por las que se rige la economía no son las leyes naturales. Estas leyes están basadas en los contratos sociales, pactados entre las personas. La ley es la expresión de estos contratos.
H: ¿Cómo se puede cambiar esta ley?
M: Hay que empezar por un análisis del sistema económico y sus mecanismos. Empecemos por lo que más nos preocupa: el desempleo y los créditos. ¿Estás de acuerdo?
H: Sí.
M: Empezaré por los créditos. Tenemos que distinguir dos conceptos que se confunden muchas veces. Préstamo y crédito. El préstamo puede ser otorgado por cualquiera que tenga dinero. Se puede hacer en privado. También se puede hacer como actividad económica. Este tipo de actividad la llamamos actividad financiera y para realizarla sólo necesitamos registrarla ante la administración municipal, quedando así inscrita en el registro mercantil.
Los créditos sólo pueden ser otorgados por los bancos en virtud de unos permisos gubernamentales específicos. Su actividad se ve regulada por la Ley General de las Entidades Bancarias.
El crédito es el préstamo de dinero que no existe, el llamado "dinero vacío".
Por lo tanto:
Préstamo = entrega de dinero real.Crédito = entrega de dinero "vacío", dinero inexistente.
H: ¿Has introducido tú el término del dinero "vacío" o está confirmado por la ciencia?
M: La literatura define este dinero como dinero del aire o dinero de la nada. En todo caso, dinero "vacío" no es idea mía.
H: ¿Cómo se puede prestar algo que no existe? Y además, ¿cómo alguien puede pagar con este dinero "inexistente" por la compra de un piso?
M: Al final de esta publicación encontrarás la "Historia de los Goldsmith", es decir, la historia sobre como se originó la estafa mundial que conocemos como el crédito. Yo intentaré explicarte dos cosas:
primero, que se puede comprar pagando con la deuda, es decir con dinero que todavía no existe.
segundo, que se puede entregar o transferir a alguien algo que no existe.
Empezaré por la letra de cambio endosada (no confundir con el aval) lo que en términos generales significa pagar con la deuda.
La ley que regula la letra de cambio y los cheques permite pagar por los bienes adquiridos (ya sean productos o servicios) con una letra de cambio, es decir, con un papel que dice "yo, X, me comprometo a pagar el día (por ejemplo en dos años) la cantidad de 50 000 złoty (Złoty, que en castellano se pronuncia esloti, es la divisa polaca) al señor Y o en nombre del señor Y. Firma X."
Mediante una letra de cambio de 50 000 zł yo, X, obtengo del señor Y las mercancías por cantidad de 45 000 zł. ¿Tengo las mercancías? Sí. ¿He gastado dinero? No. ¿Con qué he pagado? Con la deuda.
Ese tipo de deuda (la letra de cambio) puede ser un objeto de ventas, es decir, que el señor Y puede venderlo a su vez. Después de un año, el señor Y necesita urgentemente efectivo. Vende la letra de cambio al señor Z por 46 000 zł. El señor Y gana 1000 zł. (vende con la letra de cambio unos bienes cuyo valor es de 45 000 zł por 46 000 zł). El señor Z se alegra ya que sabe que en un año le ofrecerán por sus 46 000 zł, 50 000 zł. Finalmente yo, X, liquido mi letra de cambio.
Resumiendo: ¿Con qué he pagado por las mercancías? Con la deuda, es decir con la futura ganancia. Por lo tanto, la deuda es una forma de pago. Emitiendo una letra de cambio también puedo recibir dinero (préstamo con letra de cambio).
H: ¿Y qué pasaría si en el día del pago de la letra de cambio, tú, X, no tuvieras dinero?
M: Si el librador estuviera de acuerdo, pagaría con otra letra de cambio, esta vez por una cantidad de, p.ej., 55 000 zł. Esta manera de regulación de la deuda equivale a la rotación de los bonos sobre la cual vamos a hablar más adelante.
H: ¿Entonces, la rotación de los bonos significa pagar la deuda con un nuevo endeudamiento?
M: Sí. Ahora te contaré cómo se puede entregar o transferir algo que no existe. Para que puedas entenderlo utilizaré una historia hipotética sobre las casas en Lanzarote.
He construido cinco casas en Lanzarote para alquilarlas. Es un negocio muy bueno. En Lanzarote hace calor a lo largo de todo el año y no llueve nunca. Junto a mis viviendas, otras personas han construido casas idénticas. Ellos no viven en la isla. Me pidieron que también administrase sus casas. Acepté. Firmé diez contratos de alquiler anuales para todas las casas: las mías y las que administro. Mis clientes no saben en qué fechas van a usar sus casas de verano. Sin embargo, el contrato dice que me tienen que avisar sobre su llegada. Tengo diez casas y diez contratos. Sin embargo, sé que mis inquilinos disponen sólo de un mes de vacaciones al año. No soy tonta. Voy firmando sucesivos contratos de alquiler de las casas desde el número 11 hasta el número 100, es decir con respecto a casas que no existen. Sé que nunca llegan más de diez personas a la vez (teniendo sólo un mes de vacaciones). Me siento segura.
Si de todos modos ocurriera que llegasen más de 10 personas, entonces pido prestada una casa al vecino- él hace lo mismo. Nos cubrimos mutuamente.
H: ¿Y si vienen todos a la vez y se descubre tu negocio?
M: Iré a la cárcel por estafa. Por supuesto los inquilinos me demandarían por la vía civil reclamando una indemnización pues al haber alquilado las casas para todo el año, les corresponde el dinero del subarrendamiento. Sin embargo, las entidades bancarias están a salvo. Son más listas que yo. Yo actúo de manera ilícita. Los bancos actúan de acuerdo con la ley, con la ley bancaria. No tienen que temer ante los Tribunales por causas penales o civiles.
La ley bancaria establece que el banco puede dar créditos en cantidad diez veces mayor que la suma de los medios reales monetarios (tanto propios como provenientes de los depósitos) de las que dispone. Si el capital del banco (sus recursos) es de cinco millones de u.m. (unidades monetarias) y se ha abierto un depósito en este banco de cinco millones de u.m. entonces el banco puede prestar diez millones de u.m. y dar créditos por importe de hasta cien millones de u.m.
Comparándolo con mis casas:
mis casas equivalen al capital del banco (cinco millones u.m.),
las casas administradas por mí son los depósitos (los ahorros de los clientes),
el alquiler de diez casas son los prestamos,
el alquiler de noventa casas ficticias equivale al crédito,
la ayuda del vecino son los préstamos interbancarios.
H: ¿No hay nadie que controle a los bancos?
M: Sí, los hay. Se estableció una institución que en Polonia tiene nombre de la Comisión de Supervisión Bancaria (en caso español es el Banco de España). Esta institución analiza los balances del banco y vela por la correcta proporción entre los préstamos y los créditos.
H: ¿De dónde viene el índice 1:10 y cómo se llama en la jerga bancaria?
M: Viendo la tele seguramente pudiste escuchar el término "el apalancamiento" o más científicamente, efecto leverage. Así, si el banco dispone de su propio capital, cubierto por medios monetarios en cantidad de 5 millones de euros (según la ley bancaria polaca es la cuota mínima exigida para fundar un banco) y crea depósitos en forma de inversiones durante un período de más de 5 años por valor de 2 millones de euros, puede prestar 7 millones de euros y emitir créditos por importe de hasta 70 millones de euros. Los bancos norteamericanos han elevado el índice de 1:10 hasta 1:33 e incluso en casos extremos hasta 1:40. Es este incremento en el índice que se denomina como apalancamiento. El índice 1:10- en Polonia corresponde a 1:12, en la práctica. Conceder los créditos más altos de lo que corresponde según este índice llevaba en las épocas del escasez al exceso de dinero en el mercado originando así inflación.
El segundo fraude realizado por los bancos es sumar a los depósitos a largo plazo, los ahorros corrientes de los clientes. Contar el capital corriente como base para el apalancamiento aumenta adicionalmente la capacidad de los bancos de crear dinero de la nada, dinero vacío.
H: ¿Qué opina sobre esto la Comisión de Supervisión Financiera?
M: No lo sé, tal vez en Polonia las cosas se hacen de acuerdo con la ley bancaria vigente. Sin embargo, en el mundo, sin duda, no se han respetado los estándares de la actividad bancaria.
Continuará...



