Differencias y similitudes entre Democracia Económica y Economía Solidaria

Con frecuencia decimos que la Democracia Económica es sinónimo de Economía Solidaria, porque parecen lo mismo, pero son dos modelos que tienen sus diferencias y nacen en distintos tiempos y lugares. Eso sí, son complementarios.

1. La Economía Solidaria lo abarca todo

La Economía Solidaria es un modelo organizativo y alternativo, que emprenden los más perjudicados directamente por el sistema dominante, los más pobres. Abarca todos los sectores de la economía, siendo más integral que la Democracia Económica, que se centra en el aspecto financiero. 

Trata de organizar un mundo más humano y empático con la naturaleza. Y este poder democrático ese su principal fuerza. Pero tiene dos debilidades notorias: opera en un sistema adverso, siempre a contracorriente; y la otra es que suele tener falta de claridad ideológica para trascender los esquemas capitalista y socialista, sin reconocer que son dos formas con un mismo fondo. 

Como vemos, la Economía Solidaria es un nuevo paradigma social que sólo puede ser posible al margen del sistema vigente; pero a menudo no sabe cómo hacerlo y termina reproduciendo la economía que quiere combatir, y es aquí donde la Democracia Económica puede ayudar.

2. La Democracia Económica se centra en lo financiero

Por su parte, la Democracia Económica se plantea desde los países más desarrollados, donde la vida es más cara y la gente tiene más deudas. 

Busca cambios al sistema financiero que rige al mundo, para que todos tengan el dinero suficiente y que los productos y servicios sean más accesibles a quienes los necesitan. Su fuerza es la convicción de generar tanta abundancia financiera como la hay de productos y servicios. Y ha encontrado el cómo: eliminando el sistema de deuda, a contrapelo de las teorías económicas dominantes. Esta consciencia ciudadana es su fuerza, tanto como su naturaleza ética.

Sin embargo, su debilidad es que no existen voluntades en los gobiernos que ponga en práctica una economía de abundancia y sin deudas, ¡y se alejan cada vez más de esa posibilidad! En cambio, dichos gobiernos pretenden que las finanzas sean un sistema de control social, limitando las libertades de la población. 

Es decir, lo que está faltando en la Democracia Económica es justo la democracia.

3. Unión de la técnica con la voluntad creativa

Observamos, pues, que la buena voluntad de la Economía Solidaria necesita el modelo financiero sin deudas que propone la Democracia Económica. Y viceversa, esta Democracia Económica requiere la voluntad y organización de la Economía Solidaria. ¿Cómo lograr que se unan?

Esta unión se viene logrando con las monedas locales, que generan mayor abundancia financiera de manera autónoma, al margen del sistema establecido. En las monedas locales, la Economía Solidaria y la Democracia Económica se abrazan y cierran la pinza. 

La Economía Solidaria provee espacios comunitarios donde es posible una organización democrática; mientras que la Democracia Económica brinda las herramientas teóricas del trabajo financiero. Se necesitan mutuamente. Juntos pueden construir un "nuevo paradigma" social que supere al capitalismo y al socialismo conocidos. 

En cambio, el capitalismo y el socialismo se han fusionado en una "tercera vía" que no supera nada, sino que agrava la cosas al juntar lo peor de ambos sistemas, avanzando hacia ese control social que llaman "Nuevo Orden Mundial", tecnocrático y deshumanizante, dejando al margen la voluntad democrática.

4. La necesidad educativa

Un "nuevo paradigma" de abundancia no es tan fácil como poner una piedra sobre otra; y no funciona automáticamente por sí solo. Es un modelo vivo que necesita ser alimentado por la voluntad continua de la gente. Y esto requiere consciencia, educación en valores, actitudes y conductas que lo impulsen. 

— Sí, educación dijimos. 

— ¿Y cómo se logra esa educación? 

No se trata de imponer, como hacen el socialismo y el capitalismo. Se trata de generar consciencia ciudadana y poder democrático para una toma de decisiones libre y acertada. Pero se requieren determinadas herramientas pedagógicas que logren transmitir tal enseñanza.

5. Pedagogía de la Democracia Económica: esnudando el desequilibrio monetario

Clifford Douglas es reconocido como el pionero de la Democracia Económica en los inicios del siglo XX; habla de la parte técnica para crear abundancia financiera sin deudas ni intereses, lo que él llamó "Crédito Social". 

Douglas explica que el actual sistema financiero está diseñado para la escasez. Primero, porque los bancos crean dinero en forma de deuda, que debe ser devuelto con intereses; y segundo, en su "teoría A + B" demuestra que los salarios por la mano de obra nunca alcanzarán los precios de los productos y servicios disponibles, debido a que los precios incluyen también el costo de las materias primas, la tecnología y otros medios de producción. 

Ante esto, Douglas propone un ajuste en el sistema financiero: habla de un "dividendo social" distribuido a toda la población, libre de deudas, creado por los gobiernos para compensar dicha escasez de dinero en el salario. 

Por ello propone la soberanía de los pueblos, para que puedan crear su propio dinero sin endeudarse como nación. 

6. Pedagogía de Louis Even: los fundamentos del cristianismo

Louis Even fue consciente de esta necesidad educativa y desde los años 30 del siglo pasado empezó a difundir gran cantidad de materiales que demuestran la necesidad de una revolución financiera en el mundo, basado en las enseñanzas de Douglas. 

Esto es el primer paso, informar por qué las cosas no van bien, y cómo la Democracia Económica podría solucionar el problema de la escasez monetaria que ha caracterizado al mundo durante milenios. Sin embargo, el lector no sabe cómo hacerlo realidad; y los gobiernos, por su parte, no quieren abandonar el sistema de deudas. 

Al tomar la estafeta de Douglas, Louis Even enriquece esta información con la pedagogía del cristianismo, enfatizando 1) el amor al prójimo (Mc 12, 28-34), 2) poniendo más énfasis en los hechos que en las palabras (Mt 21, 28-31), 3) relativizando el valor del dinero (Mt 6, 24), 4) colocando al ser humano como lo más importante de la creación (Mt 10, 31), y 5) organizando las cosas de manera diferente (Mc 10, 41-43). Y es que Jesús no era un hombre de teorías sino de acciones (Mt 9, 5-7), que resolvía, que sanaba, que compartía, que defendía, que ponía el ejemplo y hacía posible el Reino de Dios en la Tierra (Lc 17, 20-21).

Así, Louis Even hace ver que el cristianismo es totalmente compatible con la Democracia Económica. Y también lo sería con la Economía Solidaria que comenzó desde el siglo 19 con el cooperativismo. Ciertamente, las cooperativas aportan una organización más justa y democrática; pero no saben lidiar con el sistema financiero que las meterá en problemas.

Además, los Peregrinos de San Miguel, que integran el Instituto Louis Even, difunden internacionalmente la revista "Hacia el Mañana", también conocida como "Michael", donde refuerzan los valores cristianos, dan a conocer la Doctrina Social de la Iglesia y exponen las declaraciones papales relacionadas con la economía, todo lo cual es completamente compa-tible con la Democracia Económica. 

Por ejemplo, el 16 de mayo de 2013, el Papa Francisco, en su discurso a los nuevos embajadores del Vaticano, afirmó:

"Mientras que los ingresos de una minoría aumentan exponencialmente, los de la mayoría se desmoronan. Este desequilibrio es consecuencia de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera, negando así el derecho de control a los Estados, encargados de velar por el bien común. Se establece una nueva tiranía, invisible y a veces virtual, que impone unilateral e irremediablemente sus propias leyes y normas".

Sin embargo, ¿qué hacer cuando los Estados tampoco velan por el bien común?

Y el 17 y 18 de junio de ese mismo año, en la Carta al Primer Ministro David Cameron para la Cumbre del G8, Francisco expresó:

"Toda teoría o acción económica y política debe tener como objetivo proporcionar a cada habitante del planeta los medios mínimos para vivir con dignidad y libertad, con la posibilidad de mantener a una familia, educar a sus hijos, alabar a Dios y desarrollar su propio potencial humano. Esto es lo fundamental; sin tal visión, toda actividad económica carece de sentido".

7. Pedagogía de la Economía Solidaria: predicar con el ejemplo

Naturalmente, la Economía Solidaria no logra una inmediata transformación nacional o internacional como lo pretende la Democracia Económica; pero avanza desde lo local por la vía de los hechos, en pequeñas células comunitarias que pueden servir de ejemplo para los niveles más altos.

En los últimos años, el Instituto Louis Even se ha relacionado con monedas locales que se impulsan desde México y Canadá, donde la Democracia Económica y la Economía Solidaria son posibles en pequeña escala: aumentan el poder adquisitivo de pro-

ductores y consumidores, no desde el gobierno sino mediante su propia organización autónoma.

Un ejemplo ha sido el apoyo a la moneda comunitaria "Túmin" que nace en México y se empieza a extender en otros países. El Instituto Louis Even se ha hecho participante de esta moneda, apoyando además con la impresión de libros y folletos; y ofreciendo conferencias y talleres de capacitación en distintas regiones, incluso internacionalmente. De hecho, los cursos de Democracia Económica que se imparten en Canadá incluyen la participación de monedas locales que ahí aportan sus experiencias. 

Tal involucramiento en las monedas locales es un avance pedagógico, por la fuerza que tienen al predicar con el ejemplo, lo que en México se dice "Educar para transformar, y transformar para educar" —frase acuñada por el educador popular Carlos Núñez—. Al poner en práctica la teoría, se pone la primera piedra; y al obtener teoría de la práctica, se pone la siguiente, logrando avances concretos y continuos desde la propia experiencia. 

Esta "pedagogía de la acción" implica el esfuerzo de organizarse, lo que el sacerdote católico Franz Van der Hoff llamaba "Organizar la esperanza". Él fue un misionero holandés que vivió en el sur del estado de Oaxaca, México, donde impulsó desde la década de 1980 el primer certificado de "comercio justo" y fomentó la organización cooperativa, a fin de resistir el neoliberalismo de las grandes compañías extranjeras que desplazaban a los pequeños productores de café. Eran los primeros pasos en México de lo que hoy llamamos Economía Solidaria.

8. Pedagogía del Túmin

Las monedas locales son, pues, otro terreno fértil, donde la gente común puede involucrarse en la construcción de un nuevo paradigma social y una "era de abundancia". 

Los participantes del Túmin saben que requieren un esfuerzo educativo para hacer funcionar y mantener esta moneda autónoma. Para ello enarbolan principios universales como la solidaridad, la confianza, la ayuda mutua, la autonomía, la libertad responsable y la inclusión, entre otros afines. De hecho, existe un capítulo dedicado a la pedagogía en su libro "Túmin, moneda autónoma" —financiado por el Instituto Louis Even, junto a otras instituciones educativas.

Asimismo, el Túmin, si bien no es una organización religiosa, reconoce su sintonía con los principios cristianos y el Reino de Dios que buscan las Comunidades Eclesiales de Base en la iglesia católica. Igualmente, se vincula con diversas organizaciones sociales y educativas para dar a conocer que existen otras formas de hacer economía.

En su didáctica, los tumistas privilegian el diálogo antes que el debate, lo que ayuda a compartir en lugar de competir; e invitan a la tolerancia y la inclusión ante la diversidad de pensamientos. Asimismo, su filosofía establece que las personas son más importantes que sus productos, que el dinero, y que el propio Túmin, lo cual representa un choque cultural y un reto para los participantes.

Conclusión: una alternativa al Nuevo Orden Mundial

La Democracia Económica y la Economía Solidaria son modelos diferentes pero complementarios. El primero tiene consciencia de la escasez monetaria debido a un sistema de deudas, así que apuesta a un ajuste técnico del sistema financiero; y, el segundo, ve la necesidad de mejores personas, apostando a mejorar la organización. Sin embargo, aquí hemos visto que ninguno de los dos modelos basta por sí sólo para lograr que todos satisfagan sus necesidades. 

En efecto, un ajuste técnico en el sistema financiero, sin la voluntad consciente de las personas para ponerlo en marcha, no funcionará. Y, por otro lado, un ajuste de voluntades dispuestas a la distribución justa de la riqueza, pero sin saber cómo hacerlo, tampoco logrará su objetivo. 

En este escenario, las monedas locales pueden ser el terreno fértil donde ambas propuestas convergen y se entrelazan para que sus ideales se hagan realidad. Por esta razón, el Nuevo Orden Mundial busca desviar su fuerza, sus propósitos y su funcionamiento. 

Por ejemplo, el crédito social chino es ahora el modelo mundial para las finanzas, haciendo el dinero aún más escaso para quienes no obedezcan en un sistema autoritario; pero no tiene nada que ver con el Crédito Social propuesto por Douglas, basado en la libertad. 

En 2025 el Instituto Louis Even acudió a Francia para participar en el Foro Global de la Economía Social y Economía Solidaria, organizado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Ahí se constató que estos foros anuales dicen promover la economía solidaria, pero en realidad pretenden reforzar los préstamos bancarios y el sistema de deuda, mientras las monedas locales quedan en un segundo plano o ni siquiera son mencionadas. Asimismo, se promueven los 17 objetivos de la ONU en su Agenda 2030, los cuales resultan ser todo lo contrario de lo que aparen-tan. Tales foros nada tienen que ver con la Economía Solidaria desde los pueblos.

La Democracia Económica y la Economía Solidaria son modelos efectivos que representan una alternativa al Nuevo Orden Mundial. Pero no serán promovidos por los gobiernos nacionales; es necesario iniciarlos desde el poder local.