Conversión de Actriz Italiana

La actriz Claudia Koll se hizo popular en Italia, hace algunos años, por su participación en películas de alto contenido erótico. Después de mucho tiempo alejada de Dios y de la Iglesia.

Claudia Koll, una de las actrices italianas de mayor éxito, ha descubierto junto a Cristo que su vida profesional puede tener una fecundidad nunca antes sospechada. Uno de los frutos de su conversión al cristianismo es su implicación en la nueva academia de espectáculo Star Rose Academy, con sede en Roma, que pretende formar a jóvenes artistas profesionalmente, presentando valores profundos. 

Claudia Koll, nacida en Roma el 17 de mayo de 1965, tras estudiar actuación con Susan Strasberg y Geraldine Baron en el Drama Course, así como con Yves Le Baron en "Le Coq School", desempeñó su primer papel de cine como protagonista en 1992 en un filme erótico de Tinto Brass. Actriz de teatro, cine y televisión ha destacado al lado de Antonio Banderas en la cinta para televisión "El joven Mussolini".

Ahora bien, después de una larga trayectoria en el mundo del espectáculo se dio cuenta de que algo le faltaba y cambia su vida así como su trabajo. Inicia acciones de voluntariado y de beneficencia en varias partes de África e Italia. Su vida toma un nuevo rumbo pero no deja su carrera de actriz. Hoy explica en esta entrevista lo qué significa ser actriz desde esta nueva óptica cristiana.

"Significa no tener miedo a ser uno mismo, a encontrar un modo personal de actuar, y no de acuerdo a los modelos fijos, sino hacer un viaje al interior y, cuando se es auténtico en la búsqueda de sí mismo, necesariamente se busca también a Dios", comenta.

Claudia Koll explica el giro que dio tras su conversión a la hora de escoger nuevos personajes. "Fue un periodo en el que dejé de trabajar porque no recibía guiones interesantes, con personajes positivos que pudiera interpretar. Me llegaban, en cambio, lecturas, por ejemplo, del Cantar de los cantares, un libro de la Biblia, muy bello, maravilloso. Para interpretarlo era necesario estudiar, profundizar, porque cada palabra es densa, está llena de significado pero también era necesario rezar". A partir de ahí "he tenido que aproximarme al texto no de manera superficial sino estudiándolo y también rezando. Y esta armonía de estudio y oración me puso en contacto con la profundidad del Espíritu Santo", confiesa.

Respecto a su trabajo como profesora en Roma de una Academia para jóvenes promesas basada en valores, reconoce que su objetivo es enseñar a la luz de su experiencia personal. "En el pasado hice cursos de actuación clásica italiana y americana que son de algún modo una enseñanza de acuerdo al método americano de'vivir el personaje'". Ahora su método de enseñanza, aclara, se ve enriquecido por la visión cristiana, pues, "el Señor me liberó de tantas ataduras".

Agrega que el Espíritu Santo se ha convertido ahora en su guía incluso en la interpretación de un personaje. Con su conversión, explica, "vi que el Señor me estaba enseñando, y me decía que me acompañaba con su Espíritu, no sólo por lo que suponía la posibilidad de ser testigo del encuentro con Él, sino también en mi trabajo, porque el Espíritu Santo está siempre con nosotros, y entonces es necesario aprender a comunicarnos con Él, a dejarnos guiar por Él. Esta es la riqueza más grande que el Señor me ha dado en mi trabajo".

No sabía amar

Lo más extraordinario para mí ha sido descubrir que el Señor venía en mi ayuda, no obstante mi condición de gran pecadora. Después de cometer muchos pecados, después de haber herido el corazón de Dios, he sentido que Él, en el momento en el que más lo necesitaba, venía a socorrerme. Nada me bastaba, no estaba contenta de verdad con nada, siempre estaba buscando algo más. Nadie me había enseñado la fidelidad y ni siquiera era capaz de expresar gestos de amor, no sabía amar.

Quería emociones fuertes

El mundo del espectáculo me ha utilizado; el mundo en general utiliza nuestra debilidad y nos golpea allí donde somos más débiles, cuando tenemos un gran deseo de amor. Debido a esta sed de amor, yo me vi envuelta en historias equivocadas. Quería probar emociones fuertes. Nadie realmente me había enseñado a vivir.

Una abuela creyente

Cuando era niña, viví con una de mis abuelas, que era ciega, pero veía con los ojos de la fe. Era muy devota de la Virgen de Pompeya y del Sagrado Corazón de Jesús; gracias a ella, viví en una particular presencia de fe. Después, el Señor permitió que me perdiera. Hoy comprendo que Dios permite este extravío, el mal, porque de ello puede nacer un gran bien.

Nadie podía ayudarme

Yo encontré al Señor en un momento dramático de mi vida, en el que ningún ser humano habría podido ayudarme. Sólo el Señor, que escruta los abismos del corazón, podía hacerlo. He gritado, y Él me ha respondido entrando en mi corazón con una gran caricia de amor. Ha sanado algunas heridas y ha perdonado mis pecados. Me siento como el hijo menor de la parábola del Hijo pródigo. He descubierto un Dios que es amor y misericordia.

Conversión

La conversión es algo profundo y continuo. Es abrir el corazón y cambiar, vivir concretamente el Evangelio. Es una obra de regeneración basada en pequeñas muertes y renacimientos cotidianos. Hoy, en mi vida, busco dar gracias a Dios con pequeños gestos de amor, ocupándome de los niños, de los pobres, superando mis egoísmos... Es verdad que hay más alegría en dar que en recibir.

Una verdadera mamá

La Virgen ha sido muy importante en mi conversión. Ha sido de verdad una mamá, y yo me he sentido su hija. En cada acontecimiento importante la he sentido cercana; y, cuando he necesitado paz, el Rosario ha sido la oración que me la ha traído.

Conocernos

El ser humano tiene necesidad del Trascendente, de la presencia de Jesús resucitado, que es nuestra esperanza. Tenemos un Dios que tiene también un rostro, un Dios que ha sacrificado la vida por nosotros y que nos enseña a conocernos y a vivir plenamente. Tener experiencia de Dios significa también entrar en lo profundo de nuestro corazón, conocernos, y crecer en humanidad.

A los jóvenes

Nuestra sociedad no se sostiene en un camino espiritual, es una sociedad muy materialista. El alma busca lo alto, pero en realidad el mundo nos habla de muchas otras cosas y no va en busca de Dios. También la Iglesia tiene sus dificultades, pero no debemos olvidar que ella es el Cuerpo de Cristo y está sostenida por Él.

Alegría

La alegría es saber que Jesús existe. La alegría nace de sentirse amado por Dios y por los hombres, e intercambiar este amor.

El llamado

Claudia Koll, (Mercaba) 40 años y una de las actrices italianas más famosas, pasó unos días en Medjugorje. La Virgen la invitó para una peregrinación en acción de gracias por su conversión radical a Cristo: conversión espectacular que ha hecho reflexionar tanto a numerosos jóvenes italianos como de otras nacionalidades. ¡Por cierto, su viaje no fue en vano! ¿quería agradecer? ¡Recibió aún más! 

A pesar de que pertenece a una familia creyente, cinco años atrás, Claudia era "atea". Su nacimiento fue de alto riesgo, por lo que su madre la consagró de inmediato a la Virgen del Rosario. A muy temprana edad fue confiada al cuidado de su abuelita ciega, quien se encargó de su educación. Claudia aprendió a percibir la cercanía de la Virgen y a rezarle. Pero los espejismos del mundo, el éxito, el dinero abundante y fácil la atraparon rápidamente, y la indujeron por vías que ella hoy lamenta. ¿De qué forma logró Jesús recuperar a su oveja perdida?

Hace aproximadamente cinco años, Claudia entró "por casualidad" en una Iglesia de Roma, ciudad donde habita. Esta pequeña Iglesia, Santa Anastasia, es la única que tiene exposición perpetua del Santísimo. Un grupo de fieles estaba rezando justo en ese momento. Ella decidió quedarse. Humanamente hablando daba la impresión de haber sido sacada de otro pozo, con su aspecto archi mundano, junto a ese grupo tan sencillo. De repente, Claudia comenzó a llorar copiosamente: Jesús estaba realmente allí; ella lo comprendía desde lo profundo de su corazón, describirá luego esta revelación como "fulgurante", Jesús le señalaba todo su pecado y al mismo tiempo le manifestaba el amor que El le profesaba! Cuando Claudia salió de la iglesia era otra, no era por cierto la misma que cuando entró.

A la luz de la infinita misericordia de Cristo, que se convirtió en su gran Amigo, realizó una revisión de su vida punto por punto. Canceló de inmediato sus contratos de filmación de películas que antes no la inquietaban en absoluto, pero que ahora veía eran perversas y dañaban a los hijos de Dios. ¡Basta de pornografía! ¡Basta de ser un instrumento que inyecta esas perversiones sutiles por medio de la imagen y que arrastra a millones a la hecatombe! ¡Basta de ser el juguete de Satanás! ¡Cine, televisión, shows, espectáculos de baja calaña, todo eso fue barrido de un saque! Claudia se impuso como regla filmar sólo obras que edifiquen los corazones y los acerquen a Dios. Su extremada belleza hizo que continuara filmando y su fama le sigue abriendo aún muchas puertas. Esto le permite dar testimonio. Huelga decirles que cautiva a la gente cuando habla de Jesús! Lo que le interesa ahora es comunicar la belleza interior, la belleza del alma. Acaba de lanzar su última película: la vida de san Pedro. 

¡Renunció a poseer millones, a una fortuna considerable! Su dinero, lo destina íntegramente a la familia Salesiana instalada en África, a favor de los enfermos de SIDA y de los niños abandonados a quienes apadrina. ¡Desea ahora dar la vida, con Jesús y con María! Afirma que es la Virgen María quien la condujo a Jesús en la Eucaristía. 

Claudia está totalmente abocada a la Evangelización por medio del espectáculo cinematográfico y televisivo, y tiene gran llegada entre los jóvenes, con quienes se lleva muy bien. ¿Cuál es su mensaje para ellos, luego de su experiencia de haber errado lejos de Dios?

- "Ustedes no pueden vivir sin Dios! ¡No pueden vivir sin el amor de Dios! ¡Búsquenlo! ¡Ámenlo de todo corazón! ¡Les dará mucho más de lo que ustedes pueden darle!" 

- "Jesús, ¡confío en ti!" Jesús es mi hermano, a quien le grito "confío en ti!" Sean cuales fueran los momentos de dificultad o de oscuridad, debemos confiar, abandonarnos en él. Este es el mensaje que deseo llevar a todos cuantos se sienten indignos de presentarse ante Dios por causa de sus pecados! Cada día, recojo los tesoros de su misericordia porque cada día tengo necesidad de su misericordia para avanzar.

"Comprendí que la caridad no es virtual. ¡No puede ser virtual! Debemos llevar la cruz junto con el prójimo y tener el valor de ensuciarnos las manos".