V Encuentro Mundial de las Familias
El Papa invita a los gobernantes y legisladores a apoyar a la familia
Al partir rumbo a Valencia, Benedicto XVI explicó a los 64 periodistas que le acompañaban en el avión que su visita a Valencia es un mensaje de ánimo a las familias, no de polémica. Al explicar el sentido de su visita a “la bella España”, el pontífice reconoció: “Quiero solo llevar un mensaje de ánimo. La primera de las preguntas de los periodistas hizo referencia al contraste que se da entre el mensaje sobre la familia que transmite la Iglesia y las nuevas leyes españolas, que reconocen, por ejemplo, el matrimonio homosexual, incluyendo la adopción de niños; “No quisiera comenzar inmediatamente con los aspectos negativos, porque pienso en las familias que se aman, que son felices. Queremos animar esta realidad que es realmente la realidad que da esperanza para el futuro, afirmó. “Existen también problemas, puntos donde la fe cristiana dice “no”, es verdad --recordó--, y nosotros queremos hacer entender que, precisamente, según la naturaleza del ser humano, el hombre y la mujer están ordenados el uno para el otro, y que están ordenados también para dar un futuro a la humanidad. Por tanto --invitó-- subrayemos estas cosas positivas y así podremos dar a entender también por qué la Iglesia no puede aceptar determinadas cosas.
VALENCIA, sábado, 8 julio 2006 (ZENIT.org).- La vigilia del V Encuentro Mundial de las Familias se convirtió en un llamamiento de Benedicto XVI a los políticos para que valoren el papel insustituible de la familia y la apoyen con leyes adecuadas.
En un amplio discurso, que el pontífice comenzó a leer poco antes de las 11 de la noche, invitó a los gobernantes y legisladores a reflexionar sobre el bien evidente que los hogares en paz y en armonía aseguran al hombre, a la familia, centro neurálgico de la sociedad.
Según dijo el Santo Padre, al concluir una velada de fiesta y de fe, en la que familias de todos los continentes ofrecieron su testimonio, el objeto de las leyes es el bien integral del hombre, la respuesta a sus necesidades y aspiraciones. Esto es una ayuda notable a la sociedad, de la cual no se puede privar y para los pueblos es una salvaguarda y una purificación, aseguró.
Además -según el obispo de Roma-, la familia es una escuela de humanización del hombre, para que crezca hasta hacerse verdaderamente hombre. En este sentido, la experiencia de ser amados por los padres lleva a los hijos a tener conciencia de su dignidad de hijos, aseguró.
Obispos españoles satisfechos por contundente respuesta de familias en Valencia
MADRID, 10 Jul. 06 (ACI).-Varios obispos españoles expresaron su alegría y satisfacción por la masiva y contundente respuesta de las familias de España y el mundo a las numerosas iniciativas del V Encuentro Mundial de las Familias.
En declaraciones ofrecidas a la cadena radial COPE de España, el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio Maria Rouco, destacó la presencia fervorosa de los feligreses en torno al Pontífice para identificarse con él "en una de las grandes propuestas que hace la Iglesia, que la familia nace del matrimonio".
Tras calificar de "asunto menor que no tiene importancia" la ausencia en los actos centrales de la visita papal del Presidente del Gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero, el Purpurado dijo que "lo importante es que estuvo el Papa con más de un millón de personas, que oyó medio mundo el mensaje sobre la familia y que estemos dispuestos a proyectarlo a la sociedad y el mundo entero".
Respecto a la gran respuesta de los católicos españoles a la llamada del Santo Padre, el Cardenal Rouco expresó no haber tenido la "menor duda, aunque fuese en Valencia y en verano, la segunda semana de julio, y aunque hemos sudado lo que hemos sudado. Nada lo iba a estropear".
En sus declaraciones, el Arzobispo destacó la participación de la juventud. "Los jóvenes están mucho mas presentes de lo que muchos dicen, y lo hacen con una espontaneidad natural y en sentido positivo: vivimos una forma de vida, hemos hecho opción por un modo de existir que no hiere a nadie, que estimula a todos", dijo.
Al referirse al encuentro del Papa con los obispos españoles y el mensaje que les ha dirigido en un mensaje que firmó en la Catedral de Valencia, el Purpurado señaló que "nos alienta mucho a seguir en la misma línea. Siempre ocurre que alguien quiere interpretar diferencias entre los obispos de un país y el Papa y es inútil porque nuestra comunión con él es completa. Siempre aprendemos de él y no se puede decir que el Papa no esté con nosotros y nos aliente a seguir siendo testigos del evangelio aquí en España".
Por su parte el Arzobispo de Pamplona, Mons. Fernando Sebastián, al referirse a la defensa de la familia, dijo que "los católicos tenemos que asumir nuestras responsabilidad en la vida pública, votar moralmente, buscar a los gobernantes que mas nos gusten y cuestionarnos si podemos votar o no a un Gobierno que nos lleva por este camino".
Asimismo, el Obispo de Plasencia, Mons. Amadeo Rodríguez Magro, resaltó que la presencia del Santo Padre en Valencia ha servido "para manifestar que la familia cristiana esta dispuesta a ser fiel a su identidad y a sus valores, consciente además de que esa es su contribución a la humanidad". "La gran multitud que ha acudido a estar junto al Papa es la representación de una realidad que estimula a no tener miedo y llama a la responsabilidad de poner en practica una pastoral familiar que sea coherente con las actuales circunstancias que vive el matrimonio y la familia, que ciertamente no son nada fáciles", añadió.
Relativismo, esoterismo y agnosticismo, enemigos de la verdad », según el cardenal Poupard
ROMA, viernes, 9 junio 2006 (ZENIT.org).- Ha sido instituida en la Universidad Pontificia Santo Tomás de Aquino de Roma (más conocida como « Angelicum »), la cátedra « Religiones y espiritualidades no convencionales ».
El cardenal Paul Poupard, presidente de los consejos pontificios de la Cultura y para el Diálogo Interreligioso, en su intervención en la inauguración el pasado 18 de mayo, explicó el « papel de las instituciones culturales católicas frente al relativismo y el esoterismo de las religiones y espiritualidades no convencionales ».
El cardenal Poupard precisó que « las religiones y espiritualidades no convencionales, fenómenos conocidos como New Age, esoterismo, magia, ocultismo, satanismo, comunicación con el más allá, se presentan como formas de gnosis » que « combinan intuiciones espirituales y métodos tomados eclécticamente de las religiones tradicionales y de prácticas esotéricas, con métodos científicos o pseudo científicos de curación, de búsqueda del bienestar físico y mental ».
Su éxito se explica, según el purpurado, « porque encuentran un terreno bien preparado por la difusión del relativismo y de la indiferencia hacia la fe cristiana, a la que van unidas las inextinguibles aspiraciones del espíritu humano hacia la trascendencia y el sentido religioso, característica constante de la historia del hombre ».
El cardenal Poupard subrayó que « cuando el conocimiento del contenido de la fe cristiana es débil, las sectas se desarrollan gracias a sus pretendidas respuestas a las necesidades de las personas en busca de curación, de hijos, de éxito económico. El mismo argumento vale para las religiones esotéricas, cuyo éxito se afirma gracias a la fragilidad y a la ingenuidad de los cristianos poco o mal formados ».
« La Universidad no es la parroquia --añadió el purpurado--, por eso es importante una formación cultural y espiritual apropiada, a través de la organización de seminarios y grupos de trabajo, centros de diálogo y coloquios interdisciplinares » y es esencial « la fe en Cristo, que implica a la vez la inteligencia del hombre y su corazón, el pensamiento y la vida, en el encuentro efectivo con Cristo ».
« En síntesis --afirmó Poupard--, de la catequesis a la homilía, del magisterio más alto de la Iglesia a la pastoral, de la lección académica al testimonio de fe más sencillo, el fin que nos mueve es único, como tantas veces nos repite el Santo Padre Benedicto XVI: tener el valor de luchar contra el relativismo, contra el dejarse llevar de aquí para allá por cualquier viento de doctrina, como nos viene sugerido por la cultura dominante como única actitud a la altura de los tiempos actuales ».
El cardenal Poupard concluyó afirmando que « cultivar una fe clara, según el Credo de la Iglesia, no es fundamentalismo sino inteligencia e incluso sabiduría, para no ceder a la dictadura del relativismo, que no reconoce nada como definitivo, y que deja como última medida sólo el propio yo y sus deseos. Relativismo, esoterismo y... agnosticismo son los'enemigos'más engañosos de la verdad y del bien ».



