En el siguiente artículo, el autor cita las palabras de un profesor que lamenta que los alumnos ya no puedan concentrarse porque tienen la cabeza llena de todo lo que han visto en la pantalla. Podemos añadir que en el 2007, en comparación con 1991, el mal se ha agravado. El computador ha sido introducido en las escuelas, para la enseñanza. El niño tiene acceso al Internet, una televisión abierta al mundo entero, en manos de los alumnos! En Québec, en las escuelas del Ministerio de Educación, con la nueva reforma escolar, el INTERNET está llamado a reemplazar a los maestros, que son considerados como simples acompañantes. El niño se las arregla para demostrar que es experto en INTERNET, que hace su propio programa. El profesor no puede vigilar a los alumnos de uno en uno. ¿Cuándo podremos apartar a los niños de estos potentes medios de comunicación que les envuelve dentro de un torbellino de inmoralidad y locuras?
Los extractos siguientes se han sacado de la revista de octubre de 1991 de "Lectura y Tradición, Boletín Literario B.P.1,86190 Chire-en Montreuil, France.
Más particularmente, a propósito de los efectos de la televisión en la infancia, podríamos citar un artículo que apareció hace algunos meses sobre el asunto en la prensa cotidiana. Las reflexiones son tanto más interesantes porque Pierre Gauthy, su autor, es miembro del magisterio, experimentado, de buen sentido del humor, y telespectador. De ahí viene nuestra admiración de su admiración. Este artículo lleva el título a la vez banal como significativo, "embobado por la televisión". Es una queja contra lo desconocido, una pesquisa de las víctimas, un reporte de la experiencia, sometido a la opinión pública, por lo tanto, a todo el mundo y a nadie, al aire, para luego juzgar sin la menor lógica.
El principal interés del artículo, es hacer escuchar el grito de un hombre sin voz, porque no quiere dar el paso fundamental para salir resueltamente de este universo televisual de dementes. El quiere poner remedio a lo irremediable.
Este profesor de enseñanza secundaria nos dice una vez más que las causas tienen sus efectos y nos enseña muy bien los efectos en cuestión y sus causas. Pero en la escalera de causas no pasará ni el primer escalón, no sueña ni por un instante en elevarse, por encima de la aproximación física, que de cierta forma encasilla la regla de que la causa inmediata tiene un efecto inmediato.
SISTEMA INTRÍNSECAMENTE MALO
No será posible jamás remontarse un poco más alto en este orden y ver, no tan solamente con los ojos de la carne, sino también con los ojos del alma, la fuente, el origen de la creadora de la hecatombe llamada televisión. Ni una sola palabra en el artículo, sobre la verdadera máquina de guerra y de muerte, para el alma, antes de serlo para el cuerpo. Sumado todo, la perpetua queja de los educadores jamás se resuelve sino con quejas estériles de consumidores: a estos pequeños se les da demasiado y de mala calidad. Jamás admiten la naturaleza intrínsecamente mala del sistema y de la nutrición intelectual y moral que se vierte dentro del recipiente.
A continuación lo comprobamos:
"Todos los profesores de secundaria se quejan de que los niños, arruinados por la tele, son incapaces de pensar de una manera fluida y coherente. En Alemania del Oeste se practicó un experimento: a la mitad de una clase se le privó de televisión durante algunas semanas, mientras que a la otra mitad se le dejó que tuviera el acceso habitual. Enseguida se pudo notar que los primeros se mostraban más atentos en clase, que obtenían mejores resultados escolares. Al contrario, los otros se mostraban más agresivos también, especialmente durante los cursos de recreación"
¿Cómo puede esperarse que queden nobles prerrogativas humanas en pequeños hombres que se han "vuelto incapaces de pensar de una manera fluida y coherente"? Creados para conocer la verdad, rescatados para aprender la Revelación que pueden tener libre y graciosamente con acceso a los conocimientos de orden sobrenatural, véanles aquí, estropeados, de manera normal y habitualmente irreversible, con los ojos del alma reventados. Como la gracia presupone la naturaleza, es imposible hacerla recibir en un terreno que se ha tornado no solamente árido sino también impermeable. La razón no puede recibir más, no puede conservar más. La mirada interior necesita, para ejercitarse, de un pensamiento capaz de mantenerse fijo en su objetivo, de una manera fluida y coherente.
ARROJAR FUERA ESE APARATO
Normalmente, el artículo podría haberse detenido allí y su autor habría debido cruzarse y no parar el combate sino hasta haber aplastado al monstruo. No quedaba mas que gritar a voz en cuello: pare la masacre, arroje ese aparato por la ventana! Pero no, Gauthy constata, con irritación, sin duda, pero nada más, que los niños están arruinados por la televisión, al punto de no poder ya pensar de una manera fluida y coherente". Se demuestra con un experimento muy corto, fácil de entender, hasta para los más bobos que el remedio es tan simple, rápido y económico, que se puede soñar no intoxicarles, no poner el veneno al alcance de los niños. Sin embargo, no se lo pone en práctica, no se lo sigue.. Manifiestamente se quiere hacer que siga, que continúe..
La comprobación por lo tanto se persigue implacablemente y es edificante.
"Ahora el consumo de sonidos e imágenes se ha convertido en una enfermedad. Es la telefagia: 1000 horas de televisión por año en término medio, por 800 horas de escuelas, 16 000 horas de televisión antes de los 18 años."
Incalculable, estas cifras dicen demasiado poco. Es necesario darles más consistencia:
"Oh, en los Estados Unidos, se contabiliza una escena brutal, cada 14 minutos, una escena erótica cada media hora y una de muerte cada 45 minutos! A los 18 años, un adolescente ha sido ya, testigo de por lo menos 20 000 muertes y 400 000 spots publicitarios que le han sido puestos en sus narices.
¿Y porque la gente lo ignora?
"La delincuencia juvenil se podría decir que se ha triplicado entre 1970 y 1980, paralelamente al amparo de la televisión. Esto se ha repetido por doquier.
Consecuentemente, todo esto ha sido totalmente ignorado. No se detiene al progreso, ¡No! El progreso del crimen, solamente al de las cifras a menudo repetidas. Notemos en el pasaje que el maestro de la escuela – periodista- no insiste sobre esta constatación importante. Importante porque desmonta una fogata vivaz en las narices de los informadores, la virtud curativa universal de la información. No cesan de decirnos el remedio que debemos escoger, o más bien el remedio único en las crisis políticas, como el dejar-ir de la moral pública, de las epidemias virales, como de los accidentes en las carreteras, de la depresión económica, como de los cataclismos naturales, breve para todas los calamidades del tiempo, es todavía y siempre el estar informado, sobre informado, libremente informado, sobretodo.
O, es evidentemente una banalidad constatar la influencia catastrófica de la televisión en los hogares, pero cuántas personas dejan por lo tanto de usarla. ¿Por lo menos los padres por pena de sus hijos? Ni siquiera ellos. Es pura pereza y dejadez. Así que no queda más que registrar las consecuencias.
LA VIOLENCIA CAUSADA POR LA TELEVISION
Según la Universidad de Londres, es a la televisión a la que hay que hacerle responsable de la violencia en las escuelas y de la manifestación del espíritu de rebeldía que ataca ahora aún a los niños de cuatro o cinco años.
"El porcentaje de edad para el comienzo de esta "desconducta" en Gran Bretaña ha bajado a alrededor de los cinco años entre 1975 y 1987, con la mayoría de casos más graves en los niños entre nueve, diez y once años"
Estamos de acuerdo en que es un panorama soberbio, desastroso en sí, y más aún porque se ve la indiferencia de los cómplices, queremos referirnos a los padres. Deben estar ellos también, irremediablemente burlados, víctimas, antes que sus hijos, del mismo veneno que reciben sus vástagos
DESTROZOS MENTALES
Pasemos ahora a los destrozos mentales causados por la televisión.
"Pero lo que me preocupa particularmente ahora son las consecuencias sobre el plano cognitivo. El río de informaciones de la tele, la oleada de sentimientos que sumergen al niño, le impiden seguir sus pensamientos hasta el final, concentrarse, dominarse. Vive en la cacofonía; resultado, se vuelve sordo, superficial y débil. Aturdido por el siglo que le propone una variedad de succionadores inéditos. Ve mil cosas, pero no mira ninguna. ¡Qué veredicto! El niño está estropeado mentalmente, podríamos concluir más alto. Se vuelve a decir aquí y con tal insistencia que el mal está claramente declarado, sin esperanza de curación. El niño se ha vuelto incapaz "de nunca más poder seguir sus pensamientos hasta el final, de concentrarse, de dominarse…" También hay el voluntario porque la víctima es incapaz de dominarse, dicho de otra manera, de conducirse. Ella pierde inconcientemente el uso de aclarar por la inteligencia y de dirigir una voluntad libre. Otra disposición de su ser, del que está posesionado, volviéndole sordo, superficial y débil. No osa pronunciar el nombre de este maestro múltiple, sin rostro, pero se le da a entender, por qué el niño, digámoslo se deja adentrar en la idolatría del siglo, dispersándose en mil cosas, sin conservar ninguna, condenado irremediablemente a no conocer la verdad que le liberaría. San Gregorio el Grande observaba que "la inteligencia se concentra menos en las cosas necesarias que lo que se concentra en las cosas inútiles". Que decir, entonces, de lo "único necesario" que es el destino eterno de todo hombre"?
… Cómo escaparían los padres de los efectos que se deplora en sus hijos, cuando están ellos también sumidos en los mismos tratamientos?
Hay que decirlo de una vez por todas, no hay que adentrarse en este mundo, en el que se ha entrado ya; hay que salir cuanto antes, sin regreso y sin concesiones. Hay que medir desde fuera la extensión de lo que se ha avanzado y no hay que contentarse con describir el mal con precisión y habilidad, quedándose uno mismo bajo la opresora losa de su propio sepulcro.
(NDRL: El señor Bourguinon continúa citando estas palabras del profesor, con comentarios muy apropiados que prueban los efectos nefastos de la televisión en el desarrollo moral, intelectual, físico y mental del niño. Volveremos sobre el asunto en las próximas ediciones de San Miguel)
La seducción de la "caja mágica"
Es innegable el perjuicio contra los seres humanos, especialmente contra los niños y los jóvenes. La televisión es la influencia más poderosa durante estos años de formación. Programas perversos tienen un efecto perverso sobre la impresionante mente joven, programas que han sido deliberadamente diseñados para estimular la imaginación y las emociones, despertar las pasiones y atentar contra los sentidos, causando pensamientos impuros que pueden desembocar en actos impuros.
Con un total desentendimiento de la moral Cristiana, los programas de televisión afectan desfavorablemente e influyen en el comportamiento humano, los valores y toda la estructura de la mente.
La televisión presenta a toda la juventud, un mundo seductor, artificial fantástico que es irreal, junto con la idolatría a modelos descomunales, que representan un mal ejemplo para todos ellos.
Además, la televisión separa a los miembros de la familia. Por su naturaleza como medio de comunicación electrónica, interfiere con la vida de oración, porque la oración misma es una forma de comunicación espiritual con el Todopoderoso.
Es habitual hoy en día, que un miembro joven de la familia, se queje con sus papás de no querer ir a la Misa del domingo, porque la encuentra aburrida y no saca ningún provecho de ella, si ha estado viendo la televisión toda la semana, con el más provocativo "entretenimiento" e hiperestimulación, no es sorprendente que no encuentre nada interesante en la Misa porque busca en la Adoración Dominical otra forma de entretenimiento.
En las actuales circunstancias, el uso de la televisión es tan deteriorado, que puede conducirnos al mal. Al hablar de esto hoy en día, un sacerdote corre el riesgo de perder su popularidad, pero con la salvación eterna de las almas en peligro, ha llegado el momento en el que el tema debe ser confrontado y resuelto ahora mismo.
Padre Joseph Coutu



