El derecho de los fieles a identificar a los sacerdotes
El hábito eclesiástico es un signo de consagración. Recuerda lo que son, recuerda al mundo la existencia de Dios
Una circular interna prohíbe al clero la vestimenta de paisano e impone la vuelta al hábito talar. También para los obispos que estén en visita en Roma. He aquí el texto íntegro de la carta, firmada por Bertone por encargo del Papa
Diario Vaticano - En la curia, todos vestidos como es debido
CIUDAD DEL VATICANO, 19 de noviembre de 2012 - Hábito talar obligatorio para los cardenales y obispos en los horarios de oficina. Hábito talar o "clergyman" para sacerdotes y monseñores. Hábito específico para los religiosos, siempre y en cualquier estación. Y en las ceremonias con presencia del Papa o en las reuniones oficiales de la curia romana: "hábito ordinario", es decir, hábito talar para los sacerdotes; hábito talar fileteado para los monseñores Y hábito talar con esclavina fileteada para los obispos y cardenales.
Esta es la orden de servicio confirmada recientemente en el Vaticano, siguiendo las disposiciones impartidas por Juan Pablo II en una carta del 8 de septiembre de 1982 al entonces cardenal vicario de Roma Ugo Poletti:
"La cura dell'amata diocesi di Roma..."
En esta carta el Papa Karol Wojtyla se dirigía a su vicario, quien "comparte desde muy cerca mi cuidado y solicitud en el gobierno de la diócesis, [...] para que de acuerdo con las sagradas congregaciones para el clero, para los religiosos y los institutos seculares y para la educación católica, se estudien iniciativas oportunas destinadas a favorecer el uso del traje eclesiástico y religioso, emitiendo a este respecto las disposiciones necesarias y ocupándose de su aplicación".
La nueva circular, que lleva fecha del 15 de octubre de 2012 y ha sido hecha pública durante el último sínodo de los obispos, está firmada por el cardenal secretario de Estado Tarcisio Bertone, que la ha escrito, se lee, "por venerado encargo", es decir, por indicación de Benedicto XVI.
Ésta suena como un recordatorio del <<deber de ejemplaridad que incumbe, sobre todo, a quienes prestan servicio al Sucesor de Pedro>>.
Pero no sólo. La carta quiere ser un "estímulo explícito" para todos aquellos - "también para los episcopados", se subraya - que vienen de visita a Roma.
En el texto no se hace referencia explícita a las religiosas que trabajan en el Vaticano, pero por analogía con los religiosos la regla debería valer también para ellas.
La indicación, por lo tanto, es muy clara. Quién tenga la posibilidad de frecuentar las oficinas vaticanas podrá ver en qué medida será respetada.
He aquí a continuación la traducción del texto íntegro de la carta, escrita en papel con el timbre de la sección para los asuntos generales de la secretaría de Estado, con protocolo N. 193.930/P, y dirigida a los jefes de los dicasterios, tribunales y oficinas de la Santa Sede y del vicariato de Roma.
"EN OBSEQUIO AL DEBER DE EJEMPLARIDAD..."
Desde el Vaticano, 15 de octubre de 2012
Eminencia / Excelencia Reverendísima,
Con la presente deseo llamar Su atención sobre la importancia de la disciplina inherente al uso cotidiano del traje eclesiástico (hábito talar o "clergyman") y religioso, como determinado por la normativa en materia y según las motivaciones ilustradas y explicitadas en su tiempo por el Beato Juan Pablo II en la Carta al Cardenal Vicario de Roma del 8 de septiembre de 1982.
En un tiempo en el cual cada uno está especialmente llamado a renovar la conciencia y la coherencia de la propia identidad, por venerado encargo, pido a Su Eminencia / Excelencia que cortésmente asegure la observancia de cuanto indicado más arriba por parte de todos los eclesiásticos y religiosos en servicio en este Dicasterio/Tribunal/Oficina/Vicariato, recordando el deber de llevar regularmente y con dignidad el propio traje, en cualquier estación, también en obsequio al deber de ejemplaridad (en cursivo en el original - ndr) que incumbe, sobre todo, a quienes prestan servicio al Sucesor de Pedro.
El mismo ejemplo de quienes, investidos con la dignidad episcopal, son fieles al uso cotidiano del hábito talar que les es propio durante el horario de oficina y se convierten en estímulo explícito para todos, también para los Episcopados y para cuantos vienen de visita a la Curia Romana y a la Ciudad del Vaticano.
Aprovecho además para recordar, con el fin de evitar así la incertidumbre y asegurar la debida uniformidad, que el uso del traje ordinario es requerido en la participación de cualquier acto en el cual esté presente el Santo Padre, como también en las Asambleas Plenarias y Ordinarias, las Reuniones Interdicasteriales, la acogida de las Visitas "ad limina" Y las distintas convocatorias oficiales de la Santa Sede.
Agradecido por la colaboración, aprovecho esta ocasión para presentarle mis respetuosos y cordiales saludos.
De Su Eminencia / Excelencia,
devotísimo en el Señor
+ Tarcisio Card. Bertone
Secretario de Estado
Especial
El sacerdote al mirarse en el espejo o en una foto, y verse revestido de un hábito eclesiástico piensa: tú eres de Dios. Bajo la sotana, el sacerdote viste como el común de los hombres. Pero revestido con su traje talar, su naturaleza humana queda cubierta por la consagración. El que viste su hábito eclesiástico es como si dijera: el lote de mi heredad es el Señor.
El color negro recuerda a todos que el que lo lleva ha muerto al mundo. Todas las vanidades del siglo han muerto para ese ser humano que ya sólo ha de vivir de Dios. El color blanco del alzacuellos simboliza la pureza del alma. Conociendo el simbolismo de estos dos colores es una cosa muy bella que todas las vestiduras del sacerdote, incluso las de debajo de la sotana, sean de esos dos colores: blanca camisa y alzacuellos, negro jersey, pantalones, calcetines y zapatos.
El hábito eclesiástico también es signo de pobreza que nos evita pensar en las modas del mundo.
Es como si dijéramos al mundo: Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.



