Amada rosa pérez: el sufrimiento me llevó a Dios
Amada Rosa Pérez fue modelo y actriz que tuvo gran popularidad en Colombia. En medio del infierno que vivió, después de tres abortos, encontró a Dios. Hoy es esposa, mamá y una gran defensora de la vida y la familia.
Amada confesó que padeció una enfermedad que le quitó el 40 por ciento de la audición en el oído izquierdo y empezó a cuestionar toda su vida. « Me sentía inconforme, insatisfecha, sin rumbo, sumergida en satisfacciones pasajeras, pero siempre buscaba respuestas y el mundo jamás me las dio », indicó.
« Antes era una persona afanada, estresada, me alteraba fácilmente. Ahora vivo en paz, no me afana el mundo, disfruto cada momento que me ofrece el Señor. Voy a Misa y rezo el Santo Rosario diariamente, al igual que la coronilla de la Divina Misericordia a las 3:00 p.m. Me confieso con frecuencia ante un sacerdote », agregó la colombiana.
Ahora se llama Amada Rosa de Jesús y María, es devota de la Virgen y una activista católica incansable que va dando testimonio de su conversión y de su fe.
Amada afirma: « Quiero ser modelo de promoción de la verdadera dignidad de la mujer y no de su utilización comercial ».
Aborto y suicidio
Hablando de los detalles de su conversión, esta colombiana de 45 años está casada y tiene un hijo de cinco años. Dijo que tuvo que tocar fondo para reencontrarse con ella misma. Confesó que antes se sentía vacía y estaba sumergida en un mundo en donde tenía fama, contratos, dinero y éxito, pero aún así sentía que no tenía nada. "Empecé a dejarme envolver mucho por la soberbia y la vanidad, como si fuera una estrella, pero bien estrellada. Mi corazón empezó a llenarse de odios y venganza", manifestó. Ese mundo quedó atrás y hoy habla de manera clara y directa:
"Somos maduros para tener relaciones prematrimoniales pero inmaduros para asumir la responsabilidad de la maternidad. El embarazo es lo más natural que puede resultar de la unión del hombre y la mujer, pero cuando está fuera del contexto del matrimonio, vienen el miedo y la ansiedad".
Sobre los motivos que tuvo para tomar esas decisiones, Pérez dijo, « uno siente que la vida se le viene encima, que no va a poder con esto, no sentía apoyo y se siente uno solo. Me hacía falta amor, comprensión y apoyo ».
Actualmente se muestra muy arrepentida de su anterior vida ligera y superficial, de las modas indecentes que modelaba, de realizar escenas eróticas en telenovelas, de haber llevado vida conyugal sin casarse, de sus prácticas supersticiosas, de sus abortos, de intentar matarse y.…en resumen: de una vida muy alejada de Dios. Por ello, va dando conferencias y charlas a jóvenes, para que eviten pasar lo que ella vivió y se acerquen a Dios. Señala que ni la fama, la belleza ni el dinero le proporcionaron nunca la paz y felicidad que encuentra ahora en Cristo y su doctrina enseñada por la Iglesia verdadera. Por lo anterior, considera que el mundo corre tras falsos ideales que nunca terminarán por satisfacer a nadie realmente.
Extractos de una entrevista
¿Qué pasó con el modelaje?
Ser modelo significa ser un punto de referencia, alguien cuyas actitudes son dignas de reproducir y yo me cansé de ser una modelo de superficialidad. Me cansé de un mundo de mentiras, apariencias, falsedad, hipocresía y engaños, una sociedad llena de antivalores, en la que se resalta la violencia, el adulterio, la droga, el alcohol, las peleas, un mundo que exalta las riquezas, los placeres, la inmoralidad sexual y el fraude. Quiero ser modelo de promoción de la verdadera dignidad de la mujer y no de su utilización comercial.
¿Cómo empezó la transformación?
Lentamente, por obra y gracia del Espíritu Santo. Empecé a cuestionar toda mi vida: me sentía inconforme, insatisfecha, sin rumbo, sumergida en satisfacciones pasajeras, pero siempre buscaba respuestas y el mundo jamás me las dio. Empecé a sentir una fijación por las camándulas; las usaba como accesorio. Recuerdo que estuve en Egipto, en la Iglesia, y tuve una sensación de profunda paz y amor. Me di cuenta de que llevar puestas las camándulas no tenía ningún significado, entonces comencé a rezar el Rosario a diario y volví a sentir esa paz.
Antes era una persona afanada, estresada, me alteraba fácilmente. Ahora vivo en paz, no me afana el mundo, disfruto cada momento que me ofrece el Señor. Voy a misa y rezo el Santo Rosario diariamente, al igual que la Hora de la Divina Misericordia a las 3 pm. Me confieso con frecuencia ante un sacerdote.
¿Por qué cambió su nombre?
Cuando me bautizaron, era Amada Rosa Pérez Pérez. Después de conocer el amor de Dios me di cuenta de que era Amada Rosa de Jesús y María.
¿Cómo ve ahora el modelaje?
Creo que detrás del maquillaje, las luces y las pasarelas, muchas veces se esconden vidas profundamente vacías y tristes.
¿Es divertida su vida ahora?
Algunos pueden pensar que estoy loca... Bueno, la locura de Dios es más bella que la sabiduría de los hombres.
¿Se considera una beata?
Si por beata se entiende a una amargada, gruñona y aislada, entonces no soy beata. Si por querer ser santa recibo ese título, entonces que me llamen como deseen. Solo busco y lucho por la santidad.
¿Qué tipo de experiencias espirituales ha tenido?
Gracias a la Santísima Virgen María, en el tiempo que llevo, he entendido el misterio de la salvación, la existencia del infierno, del demonio, del purgatorio y del cielo; que somos peregrinos en la tierra.
¿Cuál de las dos vidas escogería?
La verdad, a lo que "vivía" antes no lo llamo vida. No vivía... ¡Sobrevivía en una "vida" que es muerte! Sólo llamo Vida a estar con Aquel que es el camino, la verdad y la VIDA: con mi amado Jesús.
¿Qué dice hoy de las telenovelas?
Son indignas y quienes las ven son fanáticos. Uno de alcohólica o uno en el que su personaje tenga sexo por fuera del matrimonio, son los personajes que califico indignos; además mi religión católica, no me los permite interpretar.
¿Quién predica hoy sobre la santa pureza?
Podemos formular una pregunta abierta al lector, escribe el Rev. Padre Santiago Gonzáles en un artículo sobre el mismo tema en "Adelante la Fe": ¿Cuándo fue la última vez que escuchó una homilía sobre la virtud de la castidad?; intuyo posibles respuestas:
1: Hace tantos años que ya ni me acuerdo
2: Hace algún tiempo, y en el ambiente se notaba una mezcla de sorpresa y casi abierto rechazo (y hablamos de feligreses que van a Misa al menos los domingos)
3: Nunca, y de hecho no tengo nociones claras sobre la "castidad"
Estudiemos el asunto: tiremos de hemeroteca por archivos disponibles en redes sociales; busquemos cartas pastorales de obispos, cardenales, del Papa… ¿encontramos algo sobre esta materia moral?; algunos responderán afirmativamente porque se conforman con textos muy tibios donde apenas se toca el aspecto del pecado, de lo que significa vicio contra la naturaleza, de la responsabilidad moral que supone ser impuro para el conjunto de la sociedad y de la misma Iglesia. La cruda realidad es que apenas hay nada en el presente. Aporto en mi experiencia sacerdotal que, cuando me he decidido a predicar sobre la pureza, he notado claramente el asombro mental de muchos, como si les hablara en otro idioma o jerga ininteligible. Conozco laicos que son practicantes y que NO saben cuál es el sexto mandamiento de la ley de Dios, lo cual es un signo claro de la ignorancia palpable que se vive hoy en el seno de la Iglesia.
Y sigamos con la contundencia de los datos que, de por si, son indiscutibles y su exposición no obedece a ningún interés ideológico (ideología modernista es ocultarlos o deformarlos):
* La gran mayoría de las parejas de novios (católicos) conviven juntos antes de casarse por la Iglesia
* La gran mayoría de los matrimonios casados por la Iglesia usan métodos anticonceptivos y/o abiertamente abortivos
* En general la gran mayoría de bautizados carece de sentido alguno de pecado en lo respectivo a la ofensa a Dios del sexto mandamiento (sexo en solitario, fornicación, adulterio…)
Y mientras esto sucede, ¿qué se hace?; se pretende atacar los efectos sin entrar en las causas. Pongo dos ejemplos:
a) Grave preocupación por los abusos sexuales del clero, pero a la vez temor a plantear un debido filtro en los seminarios para evitar la ordenación de aquellos candidatos sin formación sobre la pureza como virtud (y no una mera explicación del celibato como "norma canónica")
b) Defensa de la vida desde la concepción (aunque algunos tampoco tienen claro esto) pero a la vez temor a expresar claramente que la mayoría de los abortos son dados en parejas que viven en situación de pecado mortal (como los novios que conviven antes de casarse)
Por otra parte, y desde la teología modernista (hoy muy fuerte dentro de la Iglesia) nos infectan con hipótesis moralmente tóxicas, aunque en apariencia aceptables por el consenso social. Falacias como estas:
– La castidad es un don del Espíritu Santo: por tanto, quien no la vive es porque no ha recibido ese don.
Respuesta desde la Fe Católica: Es un DON que nos llega por el ejercicio previo de la VIRTUD.
– Practicar sexo no es pecado si se hace por amor y no solo por placer.
Respuesta desde la Fe Católica: La unión sexual es querida por Dios solo dentro del matrimonio.
– Predicar hoy la castidad es expulsar a los jóvenes de la Iglesia.
Respuesta desde la Fe Católica: Nunca ha habido menos jóvenes en la Iglesia desde que se dejó de predicar la castidad
Ante la situación desoladora y desértica que sufrimos al respecto, se adjunta un precioso, breve y entrañable testimonio de una entrevista a una LAICA que explica la belleza y moralidad de la virtud de la Pureza. No dejen de ver este vídeo que, a Dios gracias, suple en este momento la tibieza, complejo y cobardía moral de aquellos que callan y omiten el grave deber de velar por la salvación de las almas. Si desean vean el vídeo y difúndanlo. Merece la pena:

