Del 13 al 23 de abril de 2026, el Santo Padre realizó un viaje apostólico a cuatro países africanos: Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, representando, por su diversidad de lenguas, culturas y desafíos, a todos los países del continente africano.
Los países africanos enfrentan las mismas dificultades sociales y financieras que los países occidentales; los africanos, al igual que los europeos, los norteamericanos y los habitantes de otros continentes, son todos víctimas de los financieros y banqueros internacionales. Por eso, las palabras del Santo Padre son válidas y pueden aplicarse no solo a África, sino también a todos los demás países del mundo, cuyos pueblos tienen sed de paz y de justicia. Por ejemplo, durante la audiencia general del miércoles 29 de abril en Roma, León XIV describió así el segundo país visitado, Camerún:
« Camerún es llamado "África en miniatura", con referencia a la variedad y a la riqueza de su naturaleza y de sus recursos; pero también podemos entender esta expresión en el sentido de que en Camerún encontramos las grandes necesidades de todo el continente africano: la necesidad de una distribución equitativa de las riquezas; de dar espacio a los jóvenes, superando la corrupción endémica; de promover el desarrollo integral y sostenible, oponiendo a las varias formas de neocolonialismo una cooperación internacional con visión de futuro. »
La edad promedio de la población de los países africanos es inferior a los 20 años (comparada con los 41 años de Canadá), lo que la convierte, por mucho, en la población más joven del mundo. El 20 % de los católicos del mundo son africanos, y este porcentaje seguirá aumentando en los próximos años; África es el continente donde el crecimiento católico es más rápido, con más del 3 % en un solo año. Allí se encuentra el futuro de la Iglesia, y allí las poblaciones tienen sed de justicia y paz, y están abiertas a la enseñanza de la Iglesia sobre la justicia social, así como a formas concretas de aplicarla, como, evidentemente, la Democracia Económica enseñada por Vers Demain, y difundida cada vez más en África, incluso en los ambientes universitarios.
El Papa concluía su audiencia del miércoles 29 de abril con estas palabras: "Queridos hermanos y hermanas, la visita del Papa es, para las poblaciones africanas, una ocasión para hacer oír sus voces, para expresar la alegría de ser pueblo de Dios y la esperanza en un futuro mejor, de dignidad para cada uno y para todos. Me alegro de haberles dado esta oportunidad, y, al mismo tiempo, doy gracias al Señor por lo que ellos me han dado: una riqueza inestimable para mi corazón y mi ministerio. »
Algeria
P La Providencia quiso que el primero de los cuatro países visitados por el Papa fuera Argelia, lo que permitió a León XIV caminar tras las huellas de san Agustín, doctor de la Iglesia y obispo de Hipona (actualmente llamada Annaba), en Argelia, quien enseñó la búsqueda de la verdad y la dignidad de cada ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios. Sabemos que antes de convertirse en Papa, León XIV fue durante varios años superior de la Orden de los Agustinos, por lo que tenía un apego y una devoción especiales hacia este santo que marcó profundamente su espiritualidad.
Durante su encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en Argel, el 13 de abril, el Papa declaró:
"Injusto es quien acumula riquezas y permanece indiferente ante los demás. Esta visión de la justicia es simple y radical: reconoce en el otro la imagen de Dios. Una religión sin piedad y una vida social sin solidaridad son un escándalo a los ojos de Dios. Sin embargo, muchas sociedades que se creen avanzadas se precipitan cada vez más en la desigualdad y la exclusión. Las personas y las organizaciones que dominan sobre los demás —y África lo sabe bien— destruyen el mundo que el Altísimo ha creado para que todos viviéramos juntos. (…)
"La verdadera fuerza de un país reside en la cooperación de todos para la realización del bien común. Las autoridades están llamadas no a dominar, sino a servir al pueblo y a su desarrollo. La acción política encuentra, por tanto, su criterio en la justicia, sin la cual no hay paz auténtica, y se expresa en la promoción de condiciones equitativas y dignas para todos."
Camerún
El 15 de abril, el Papa dirigió estas palabras en el palacio presidencial de Yaundé, ante las autoridades civiles y los miembros del cuerpo diplomático:
« Vivimos, en efecto, una época en la que la resignación se extiende y el sentimiento de impotencia tiende a paralizar la renovación que los pueblos anhelan profundamente. ¡Cuánta hambre y sed de justicia! ¡Cuánta sed de participación, de horizontes, de decisiones valientes y de paz! Es mi gran deseo llegar al corazón de todos, en particular de los jóvenes, llamados a dar forma, también política, a un mundo más justo.
« San Agustín, hace mil seiscientos años, escribía palabras de gran actualidad: "Hasta los que mandan están al servicio de quienes, según las apariencias, son mandados. Y no les mandan por afán de dominio, sino por su obligación de mirar por ellos; no por orgullo de sobresalir, sino por un servicio lleno de bondad". Desde esta perspectiva, servir a la propia patria significa dedicarse con mente lúcida y conciencia íntegra al bien común de todo el pueblo: de la mayoría, de las minorías y de su armonía recíproca.
Ante situaciones tan dramáticas, a principios de este año invité a la humanidad a rechazar la lógica de la violencia y de la guerra, para abrazar una paz fundada en el amor y la justicia. Una paz que sea desarmada, es decir, no basada en el miedo, la amenaza o el armamento; y desarmante, porque es capaz de resolver los conflictos, de abrir los corazones y de generar confianza, empatía y esperanza. La paz no puede reducirse a un eslogan: debe encarnarse en un estilo, personal e institucional, que repudie toda forma de violencia. Por eso reitero con fuerza: « El mundo tiene sed de paz […]. ¡Basta ya de guerras, con sus dolorosos cúmulos de muertos, destrucciones y exiliados! ». [2] Este grito quiere ser un llamamiento a la voluntad de contribuir a una paz auténtica, anteponiéndola a cualquier interés particular.
La paz, de hecho, no se decreta: se acoge y se vive. Es un don de Dios, que se desarrolla en una labor paciente y colectiva. Es responsabilidad de todos; en primer lugar, de las autoridades civiles. Gobernar significa amar al propio país y también a los países vecinos; el mandamiento "ama a tu prójimo como a ti mismo" es aplicable también en las relaciones internacionales. Gobernar significa escuchar realmente a los ciudadanos, valorar su inteligencia y su capacidad para contribuir a la construcción de soluciones duraderas a los problemas.
Ante tanta generosa dedicación dentro de la sociedad, la transparencia en la gestión de los recursos públicos y el respeto al Estado de derecho son esenciales para restablecer la confianza. Es hora de atreverse a hacer un examen de conciencia y dar un valiente salto cualitativo. Las instituciones justas y creíbles se convierten en pilares de estabilidad. La autoridad pública está llamada a ser un puente, nunca un factor de división, incluso allí donde parece reinar la inseguridad. La seguridad es una prioridad, pero debe ejercerse siempre respetando los derechos humanos, uniendo rigor y magnanimidad, con especial atención a los más vulnerables. Una paz auténtica nace cuando cada uno se siente protegido, escuchado y respetado, cuando la ley es un límite seguro contra el arbitrio del más rico y del más fuerte.
« Para que se afiancen la paz y la justicia es necesario romper las cadenas de la corrupción, que desfiguran a los dirigentes, quitándoles autoridad. Es necesario liberar el corazón de esa sed de ganancia que es idolatría; el verdadero beneficio es el desarrollo humano integral, es decir, el crecimiento equilibrado de todos los aspectos que hacen de la vida en esta tierra una bendición. »
El 16 de abril, el Santo Padre se expresó así en la Catedral San José de Bamenda, al norte de Camerún:
« Los señores de la guerra fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo no basta una vida para reconstruir. Disimulan no ver que se necesitan miles de millones de dólares para matar y devastar, y que no se encuentran los recursos necesarios para sanar, educar y levantar. Quienes saquean los recursos de la tierra que les pertenece, suelen invertir gran parte de las ganancias en armas, en un espiral de desestabilización y muerte sin fin. Esto es un mundo al revés, una distorsión de la creación de Dios que toda conciencia recta debe denunciar y repudiar, eligiendo una vuelta en "U" —la conversión— que conduce en la dirección opuesta, por el camino sostenible y rico en fraternidad humana. El mundo está siendo destruido por unos pocos dominadores y se mantiene en pie gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarios. (…)
« No hay que inventar la paz, hay que acogerla, asumiendo al prójimo como nuestro hermano y como nuestra hermana. Nadie elige a sus hermanos y hermanas: ¡sólo tenemos que aceptarnos unos a otros! Somos una sola familia y habitamos la misma casa, este maravilloso planeta que las culturas antiguas han cuidado durante milenios. »
El 17 de abril, el Santo Padre se reunió con el mundo universitario en la Universidad Católica de África Central, en Yaundé, y pronunció las siguientes palabras:
« La grandeza de una nación no puede medirse únicamente por la abundancia de sus recursos naturales, ni tampoco por la riqueza natural de sus instituciones. Ninguna sociedad puede prosperar si no se fundamenta en conciencias rectas, educadas en la verdad. En este sentido, el lema de su Universidad: « Al servicio de la verdad y de la justicia », les recuerda que la conciencia humana, entendida como el santuario interior donde el hombre y la mujer se descubren interpelados por la voz de Dios, es el terreno sobre el cual se asientan los fundamentos justos y estables para toda sociedad. Formar conciencias libres y piadosamente inquietas es una condición indispensable para que la fe cristiana se presente como una propuesta plenamente humana, capaz de transformar la vida de cada persona y de la entera sociedad, de impulsar cambios proféticos ante los dramas y las pobrezas de nuestro tiempo, así como alentar una búsqueda de Dios cada vez más profunda, y que nunca se sacia.
« Es precisamente en la conciencia donde se elabora el discernimiento moral, con el cual buscamos libremente lo que es verdadero y honesto. Cuando la conciencia busca ser iluminada y recta, se vuelve fuente de un comportamiento coherente, orientado hacia el bien, la justicia y la paz.
« En las sociedades contemporáneas, incluida la de Camerún, se observa una erosión de los referentes morales que antaño guiaban la vida colectiva. Como resultado, hoy se tiende a aprobar superficialmente prácticas que antes se consideraban inaceptables. Esta dinámica se explica en parte por los cambios sociales, las limitaciones económicas y las dinámicas políticas que influyen en los comportamientos individuales y colectivos. Los cristianos, sobre todo los jóvenes católicos africanos, no deben tener miedo de "las cosas nuevas". En particular, su Universidad puede formar a pioneros de un nuevo humanismo en el contexto de la revolución digital, sobre la cual el continente africano conoce bien no solo los aspectos encantadores, sino también el lado oscuro de las devastaciones ambientales y sociales provocadas por la frenética búsqueda de materias primas y tierras excepcionales. No pasen por alto esta situación, se trata de un servicio a la verdad y a toda la humanidad. Sin este esfuerzo educativo, el acomodo pasivo a las lógicas dominantes se confundirá con competencia, y la pérdida de libertad con progreso.
« Esto es aún más cierto con referencia a la difusión de los sistemas de inteligencia artificial, que organizan de manera cada vez más invasiva nuestros entornos mentales y sociales. Como toda gran transformación histórica, también esta reclama no solo competencias técnicas, sino una formación humanística capaz de revelar las lógicas económicas, los prejuicios incorporados y las formas de poder que moldean la percepción de la realidad. El desafío que plantean estos sistemas es más profundo de lo que parece, no se trata sólo del uso de nuevas tecnologías, sino de la sustitución progresiva de la realidad por la simulación de esta. En los entornos digitales, estructurados para persuadir, la interacción se optimiza al grado de volver superfluo el encuentro real, la alteridad de las personas de carne y hueso se neutraliza y la relación se reduce a una respuesta funcional. Queridos amigos, en cambio, ustedes son personas reales. Del mismo modo, la creación tiene un cuerpo, un aliento, una vida que escuchar y custodiar. "Gime y sufre" (cf. Rm 8,22), como cada uno de nosotros.
« Cuando la simulación se vuelve norma, la capacidad humana de discernimiento se atrofia y nuestros vínculos sociales se encierran en circuitos autorreferenciales que nos dejan de mostrar la realidad. De esta manera vivimos como dentro de burbujas impermeables unas con otras, nos sentimos amenazados por cualquiera que sea diferente y nos deshabituamos al encuentro y al diálogo. Así es como se extienden la polarización, los conflictos, los miedos y la violencia. No está en juego un simple riesgo de error, sino una transformación de la relación misma con la verdad.
« Es justo en este ámbito donde la Universidad católica tiene el deber de asumir una responsabilidad de primer orden. Efectivamente, no se limita a transmitir conocimientos especializados, sino que forma mentes capaces de discernir y corazones dispuestos al amor y al servicio. Prepara sobre todo a los futuros líderes, a los funcionarios públicos, a los profesionistas y a los otros futuros actores sociales para desempeñar con rectitud las tareas que se les confiarán, para ejercer sus responsabilidades con integridad y para inscribir su acción en una ética al servicio del bien común.
« Queridos hijos e hijas de Camerún, queridos estudiantes: ante la comprensible tendencia migratoria, que puede llevar a creer que en otros lugares se puede encontrar fácilmente un futuro mejor, los invito ante todo a responder con un ardiente deseo de servir a su país y de poner los conocimientos que están adquiriendo aquí al servicio de sus conciudadanos. He aquí la razón de ser de su Universidad, fundada hace treinta y cinco años para formar pastores de almas y laicos comprometidos con la sociedad: estos son los testigos de sabiduría y equidad que el continente africano necesita. (…)
« Estimados profesores, su papel es fundamental. Por eso los animo a encarnar los valores que desean transmitir, ante todo la justicia y la equidad, la integridad, la sensibilidad del servicio y de la responsabilidad. África y el mundo necesitan personas que se comprometan a vivir según el Evangelio y a poner sus competencias al servicio del bien común. ¡No traicionen este noble ideal! Además de ser guías intelectuales, sean modelos cuya rigurosidad científica y honestidad personal eduquen la conciencia de sus estudiantes.
« África necesita liberarse de la plaga de la corrupción. Y para un joven, esa conciencia debe consolidarse desde los años de formación, gracias a la firmeza moral, al desinterés y a la coherencia de vida de sus educadores y maestros. Día tras día, coloquen los cimientos imprescindibles para la construcción de una coherente identidad moral e intelectual. Dando testimonio de la verdad, particularmente frente a las ilusiones de la ideología y las modas, creen un ambiente en el que la excelencia académica se una naturalmente a la rectitud humana. »
El 18 de abril, el Papa se expresó así en su homilía durante la misa celebrada en el aeropuerto de Yaundé-Ville, justo antes de partir hacia Angola:
« Jesús se acerca a nosotros: no calma inmediatamente las tormentas, pero viene a nuestro encuentro en medio de los peligros y nos invita también a permanecer juntos y solidarios en la misma barca, como los discípulos, en las alegrías y en los dolores; a no mirar desde lejos a quienes sufren, sino a acercarnos a ellos, a unirnos unos a otros. Nunca hay que dejar a nadie solo frente a las adversidades de la vida; para ello cada comunidad tiene el deber de crear y sostener estructuras de solidaridad y ayuda mutua en las que, ante las crisis —sean sociales, políticas, sanitarias o económicas—, todos puedan dar y recibir ayuda, según sus capacidades y necesidades. Las palabras de Jesús, "soy yo", nos recuerdan que, en una sociedad basada en el respeto a la dignidad de la persona, la aportación de todos es importante y tiene un valor único, independientemente del estatus o la posición de cada uno a los ojos del mundo.
La exhortación « no teman » adquiere, entonces, una dimensión amplia, incluso a nivel social y político, como estímulo para afrontar juntos los problemas y los desafíos —especialmente los relacionados con la pobreza y la justicia—, con sentido cívico y responsabilidad civil. La fe no separa la vida espiritual de la social; al contrario, da al cristiano la fuerza para interactuar con el mundo, a fin de responder a las necesidades de los demás, especialmente de los más débiles.
Los esfuerzos individuales y aislados de cada persona no son suficientes para salvar a una comunidad; se necesita una decisión común, que integre la dimensión espiritual y ética del Evangelio en el corazón de las instituciones y las estructuras, convirtiéndolas en instrumentos para el bien común, y no en lugares de conflicto, de interés o en escenario de luchas estériles.
Pueblo de Dios que vives y caminas en Camerún, ¡no temas! ¡Permanece firmemente unido a Cristo el Señor! ¡Con la fuerza de su Espíritu, serás sal y luz de esta tierra! Muchas gracias."
Angola
A su llegada a Luanda, capital de Angola, más tarde ese mismo 18 de abril, el Sumo Pontífice dirigió las siguientes palabras a las autoridades civiles y a los miembros del cuerpo diplomático, haciendo referencia a tantos países africanos explotados por compañías extranjeras por sus riquezas naturales, mientras la población local permanece sumida en la pobreza. En el caso particular de Angola, la riqueza natural en cuestión es principalmente el petróleo:
« Ustedes saben muy bien que, en numerosas ocasiones, sus regiones se han percibido, y aún se sigue haciendo, como un lugar en donde dar o, más a menudo, de donde tomar algo. Debemos romper esta cadena de intereses que reduce la realidad y la vida misma a una mercancía.
« África es para el mundo entero una reserva de gozo y de esperanza que no dudaría en calificar de virtudes "políticas", porque sus jóvenes y sus pobres aún sueñan, aún esperan, no se conforman con lo que ya existe, desean levantarse, prepararse para grandes responsabilidades, jugarse en primera persona. La sabiduría de un pueblo, en efecto, no puede ser extinguida por ninguna ideología y, a decir verdad, el deseo de infinito que habita en el corazón humano es un principio de transformación social más profundo que cualquier programa político o cultural. Estoy aquí, entre ustedes, al servicio de las mejores fuerzas que animan a las personas y a las comunidades que hacen de Angola un mosaico muy colorido. Deseo escuchar y alentar a quien ya ha elegido el bien, la justicia, la paz, la tolerancia y la reconciliación. Al mismo tiempo, junto a millones de hombres y mujeres de buena voluntad que son la primera riqueza del país, quisiera hacer un llamamiento a la conversión de quien elige caminos opuestos e impide el desarrollo armonioso y fraterno.
« Queridos hermanos, les mencioné las riquezas materiales que intereses prepotentes acaparan, incluso aquí en su país. ¡Cuánto sufrimiento, cuántas muertes, cuántas catástrofes sociales y ambientales trae consigo esta lógica extractiva!
« Los déspotas y tiranos, tanto de cuerpo como de espíritu, buscan volver las almas pasivas y las pasiones tristes, propensas a la inercia, dóciles y sumisas al poder. En la tristeza, estamos a merced de nuestros miedos y fantasías; nos refugiamos en el fanatismo, la sumisión, la manipulación mediática, el espejismo del oro y el mito de la identidad. El descontento, la sensación de impotencia y el desarraigo nos separan, en lugar de unirnos, propagando un clima de alienación de los asuntos públicos, desprecio por la desgracia ajena y negación de toda fraternidad. Esta discordancia desintegra las relaciones fundamentales que cada uno de nosotros mantiene consigo mismo, con los demás y con la realidad. (…)
« Juntos, pueden hacer de Angola un proyecto de esperanza. La Iglesia católica, cuyo servicio al país ustedes aprecian, desea ser la levadura en la masa y fomentar el crecimiento de un modelo justo de convivencia, libre de la esclavitud impuesta por élites con riquezas desmedidas y falsas alegrías. Sólo juntos podremos multiplicar los talentos de este maravilloso pueblo, incluso en las periferias urbanas y las regiones rurales más remotas, donde palpita su vida y se forja su futuro. Eliminemos los obstáculos al desarrollo humano integral, luchando y esperando junto a aquellos a quienes el mundo ha descartado, pero que Dios ha elegido. Así, en efecto, nació nuestra esperanza: « La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular » (Sal 118,22), Jesucristo, la plenitud del hombre y de la historia. ¡Qué Dios bendiga Angola! »
Durante su visita al santuario Mamã Muxima, el domingo 19 de abril, el Papa León XIV dirigió las siguientes palabras al final del rezo del Rosario:
« Rezar el Rosario nos compromete a amar a cada persona con corazón maternal, de manera concreta y generosa, y a dedicarnos al bien de los demás, especialmente de los más pobres. Una madre ama a sus hijos, aunque sean diferentes entre sí, a todos del mismo modo y con todo el corazón. También nosotros, ante la Madre del corazón, queremos prometer hacer lo mismo, esforzándonos sin medida para que a nadie le falte el amor y, con él, lo necesario para vivir dignamente y ser felices: para que quien pasa hambre tenga qué comer, para que todos los enfermos reciban los cuidados necesarios, para que a los niños se les garantice una educación adecuada, para que los ancianos vivan serenamente los años de su madurez. Una madre piensa en todas estas cosas; María piensa en todas estas cosas y nos invita también a nosotros a compartir su solicitud.
« Queridos jóvenes, queridos miembros de la Legión de María, queridos hermanos y hermanas, la Virgen nos pide que nos dejemos transformar por los sentimientos de su corazón, para ser como Ella constructores de justicia y portadores de paz. Aquí hay un gran proyecto en marcha: la construcción de un nuevo santuario que tenga capacidad para acoger a todos los que vienen en peregrinación. Especialmente ustedes, jóvenes, considérenlo un signo. También a ustedes la Madre del Cielo les confía un gran proyecto: el de construir un mundo mejor, acogedor, donde ya no haya guerras, ni injusticias, ni miseria, ni deshonestidad, y donde los principios del Evangelio inspiren y moldeen cada vez más los corazones, las estructuras y los programas, para el bien de todos.
« ¡Es el amor el que debe triunfar, no la guerra! Esto nos enseña el corazón de María, el corazón de la Madre de todos. Salgamos, pues, de este santuario como "ángeles-mensajeros" de vida, para llevar a todos la caricia de María y la bendición de Dios… Queridos amigos, ofrezcamos todo a María entregándonos a los hermanos y, por su intercesión, recibamos con alegría la bendición del Señor, para llevarla a todos aquellos con quienes nos encontremos. Amén.
La inmigración
El 23 de abril, en el avión que lo llevaba de regreso de Guinea Ecuatorial a Roma, se le hizo una pregunta al Santo Padre sobre la inmigración:
« Respuesta del Papa León XIV: « El tema de la inmigración es muy complejo y afecta a muchos países, no sólo a España, no sólo a Europa, o a Estados Unidos, ¡es un fenómeno mundial!
« Por eso, mi respuesta empieza con una pregunta: ¿qué hace el Norte del mundo para ayudar al Sur del mundo o a esos países donde los jóvenes hoy no encuentran un futuro y, por consiguiente, viven este sueño de querer irse al el Norte? Todos quieren irse al el Norte, pero muchas veces el Norte no tiene respuestas sobre cómo ofrecerles posibilidades; y muchos sufren.
« El tema del tráfico de personas, el trafficking, también forma parte de la migración. Personalmente, creo que un Estado tiene derecho a poner reglas para sus fronteras: No digo que todos deban entrar —como sea, sin un orden; creando a veces en los lugares a los que van, situaciones más injustas que las que han dejado atrás—. Pero, dicho esto, me pregunto: ¿qué hacemos en los países más ricos para cambiar la situación en los países más pobres? y ¿Por qué no podemos intentar —tanto con ayudas estatales como con inversiones de las grandes empresas ricas, de las multinacionales— cambiar la situación en países como los que hemos visitado en este viaje?
« África, por muchas personas, es considerada como un lugar al que se puede ir a extraer minerales, a tomar sus riquezas para enriquecer a otros, en otros países. Quizá a nivel mundial deberíamos trabajar más para promover una mayor justicia, igualdad y el desarrollo de estos países africanos, para que no tengan la necesidad de emigrar a otros países, a España, etc.
« Y el otro punto que me gustaría abordar es que, en cualquier caso, son seres humanos y debemos tratar a los seres humanos de forma humana, no tratarlos muchas veces peor que a las mascotas de casa, que a los animales, etc. Entonces, hay un gran desafío: un país puede decir que no puede acoger a más personas, pero si llegan, son seres humanos y merecen el respeto que le corresponde a todo ser humano por su dignidad. »



